El concejal y ex presidente del Concejo Deliberante comenzó a moverse de a poco. Lanzó una campaña por redes sociales y sus allegados empiezan a hacer sonar su nombre.
El ex presidente del Concejo Deliberante de San Isidro busca ocupar la escena política. Hace algunos días lanzó una campaña por redes haciendo alusión a su apellido: “Hablemos Castellano”. Apunta a un mensaje de diálogos y consensos, en miras a una política moderna y con nuevos mecanismos de gestión.
Carlos Castellano decidió hace rato divorciar su futuro político de Gustavo Posse. La historia ya es conocida. Pero queda por saber qué pasará con su futuro electoral. Una pista la dio un militante radical a LaNoticiaWeb en diciembre del 2017, cuando había aires triunfalistas en los pasillos del Concejo Deliberante luego de retener la presidencia del cuerpo y torcer el brazo del intendente: “Nosotros queremos salir a medir a Carlos. Vamos a intentar que sea candidato, con boleta corta o larga. Lo ideal sería adentro de Cambiemos”.
En aquel entonces la sentencia parecía lejana, pero hoy cobra forma. Castellano contiene a muchos sectores de San Isidro que simpatizan con Cambiemos pero que piensan que el tiempo de Posse se terminó. Esa línea tiene contrapunto con el macrismo puro o el PRO, que hace un diagnóstico similar en el distrito pero que respeta el rol estratégico del Intendente y están dispuestos a esperar al 2023.
Esta semana la idea de presentar a Castellano en las urnas volvió a sonar en el distrito. El concejal es promovido por todo el radicalismo no possista y tiene buena sintonía con los vecinalistas de ConVocación por San Isidro dentro y fuera del recinto.
Además se puede sumar otro actor, porque la semana pasada estos espacios compartieron una actividad en la Cámara de Diputados con Ramón Lanus, el titular de la Agencia de Administración de Bienes del Estado que también confronta con el oficialismo local. Forma parte del universo de críticos al possismo y sus aspiraciones propias lo alejan de la confluencia con Castellano. Pero a la hora de cuestionar al Ejecutivo Local pueden compartir espacios.
La estrategia para los meses siguientes es conseguir que Castellano pueda tener una boleta con enganche nacional y provincial en Cambiemos. Pero Posse parece tener la injerencia suficiente para exigir lista única en la comuna que gobierna.
Una batalla estratégica será por la conducción oficial de la UCR local, antes de fin de año. Conducir al radicalismo, dentro de Cambiemos, es una carta importante para conseguir boleta. Por eso la jugada del concejal Carlos Juncos para mantener la conducción en el distrito pasa a ser una ficha fundamental. Y sino, Castellano tuvo aproximaciones el año pasado con Héctor “Toty” Flores, y buscó acercarse también a Elisa Carrió.
Entre tanto la estrategia de instalación ya comenzó. El objetivo es tener presencia en el cuarto oscuro y armar una base para impulsarse hasta 2023.
EL CAMBIO EMPIEZA POR UNO.
Con una foto de afiche de campaña, Carlos Castellano firmó un comunicado en su Facebook. Bajo el título “El cambio empieza por uno, y si nos animamos, juntos podemos renovar San isidro”, explica que cree “en la posibilidad de incidir positivamente en la vida de las personas a través de la política. Hablando sencillo, de manera simple, siempre intento tener una buena comunicación con los vecinos, lo que me llevó a tener un compromiso muy profundo a la hora de escuchar y resolver los problemas de las personas”.
También hace alusión a su trayectoria: “Inicié mi carrera política junto a Melchor Posse y con su hijo Gustavo, nos formamos bajo sus valores. Las ideas vanguardistas y futuristas de Melchor, me cautivaron, y ver a un municipio estancado, fue lo que me alejó del espacio que compartimos con el actual Intendente. Hoy es necesario repensar San Isidro”.
En el texto explica que “la alternancia en la política es necesaria para crear nuevas ideas, nuevos proyectos, para no estancarse, pero por sobre todas las cosas, para no enamorarse del poder. La gestión municipal va a mejorar si erradicamos esta práctica. Quiero ser parte de un espacio que ponga a las personas en el centro de las decisiones, que no tenga miedo a las críticas, que las acepte y que las utilice para construir.”

