Poco juego y muchos nervios. La actuación de la selección preocupa, empató ante un rival de menor jerarquía, al que no pudo doblegar en ningún momento. Cambios urgente Sampaoli.
Por Marcial Ferrelli
Es difícil escribir de la selección Argentina. Por un lado, por el chauvinismo que llevamos dentro, que muchas veces se transforma en orgullo ciego.
No se puede perder el sentido común ni la objetividad. Cuesta creerlo pero Argentina ha dejado de ser potencia futbolística en el mundo. Lo demostrado el sábado en Moscú, frente a un equipo debutante absoluto en un mundial, desnuda el desequilibrio y la falta de audacia de un equipo que deja ver una incomodidad permanente.
La renovación que todos pedíamos fue un disfraz mediatico para preservar a los de siempre. Los que siguen acumulando malas actuaciones, los que sobran a los rivales, esos mismos que ni teniendo de compañero al mejor del mundo, logran tener la actitud para supremas circunstancias.
Un plantel que quiera aspirar al título, deberá ser paciente, ordenado y preciso con el balón. El equipo de Sampaoli, no cumple con ninguno de esos requisitos. Hubo nervios, desatenciones ingenuas y un toqueteo intrascendente en el medio, previsible y carente de explosión, capaz de romper la última línea de Islandia.
El gran error de comprensión del entrenador argentino, fue no saber interpretar que los europeos juegan a eso, así han clasificado, con más fuerza y orden que juego asociado. Todo lo que piensa Sampa, es en función de la magia del 10 como individuo, sin pensar en rodearlo con verticalidad y pases en movimiento y velocidad. La dupla Mascherano – Biglia es contraproducente para el estilo Messi. Hacen lenta cada salida del equipo, se molestan y en el retroceso quedan mal ubicados por su falta de velocidad. La apatía alarmante de Di María pide modificación a gritos.
Más allá del poco volumen de juego, la ausencia del ADN desfachatado del potrero, y los nervios del debut, desalientan todas las elecciones del DT. La inclusión de Marcos Rojo como central (tuvo su cuarto de hora como lateral en Brasil 2014) es desacertada completamente. Se lo vio incómodo y tuvo groseros errores en cada salida y principalmente en la marca en pelotas aéreas. La decisión de que tapara Caballero por encima de Armani, de gran presente, fue la apuesta desafortunada del técnico, otra vez dio un rebote al centro y facilitó el empate islandés. Se lo notó errático con los pies, supuestamente una de sus virtudes.
Hay revancha y eso es lo que mantiene la esperanza viva, pero claro, son velas que se prenden y suplicas que se elevan a alguna fuerza todopoderosa que ilumine a este plantel y al menos le cambie la actitud, ese hambre de gloria. Dejando de lado lo esotérico, Sampaoli tiene que hacer modificaciones, renovación y una dosis doble de motivación para el cruce frente a Croacia (líder del grupo con 3 puntos, en el debut venció a Nigeria por 2 a 0).
