Un tema que es importante en el día del ejército: el Presidente se refirió a la colaboración que las fuerzas armadas deben hacer en relación a la seguridad interior. Ustedes pusieron el alerta sobre esto, planteando que era peligroso ¿Qué interpretaste de lo que dijo Macri?
-La verdad es que Macri empieza a buscar excusas para militarizar la política de seguridad interior. Basándose no sé en qué ejemplo; en términos reales hay dos cosas para decir: el ejemplo de los países que militarizaron su seguridad interior -México, Brasil- ha sido desastroso. El resultado es treinta mil muertos en todas las favelas de Brasil en dos años: las favelas están militarizadas. Bueno, Marielle Franco, el asesinato de la dirigente hace poco por un grupo que no se sabe bien qué es. Ella denunciando la militarización. Miles y miles de pibas y pibes muertos en las favelas. México: tienen sesenta mil desaparecidos en diez años. Cuerpos que no se encuentran donde están. Por el narcotráfico y por la política de seguridad deficiente del estado mexicano, que ¿cuál ha sido? militarizar la seguridad. Esto es central porque yo, ese país, no lo quiero. Ese modelo de seguridad no lo quiero para mi país. Lo otro es romper con un acuerdo de la democracia. Uno de los legados más importantes que ha tenido (Raúl) Alfonsín en materia democráctia ha sido disciplinar las fuerzas armadas.
Existe una ley de seguridad interior que impide la injerencia del ejército en cuestiones de seguridad de estado, cuando tiene que ver con tierra puertas adentro. Esto es derivado de la dictadura; justamente por lo que había pasado. En este punto, cuando se pide colaboración, no se termina de entender qué quiere el presidente.
Alfonsín, a través de esa ley, logró establecer un acuerdo que tiene que ver con esto: el ejército y las fuerzas de seguridad tienen distintas tareas. ¿Por qué? porque la última vez que el ejército se metió en tareas de seguridad interior fue durante la dictadura militar. Esto hay que decirlo así. Entonces me parece ahí que nosotros alertábamos un poco a los radicales a ver, alguno que diga algo. Muchachos: son parte de la coalición de gobierno y ninguno va a defender uno de los legados más importantes que dejó el gobierno de Alfonsín a la Argentina. Nosotros estamos en contra.
¿Qué pasa con la situación de la ley de legalización o despenalización del aborto en diputados? ¿Sale?
Yo creo que sí. Hay un consenso social cada día más grande. Muchos diputados y diputadas fueron modificando su mirada, no solo a través del debate -que fue enriquecedor y diverso-, sino también a través del consenso y la desmitificación que se hizo de poder tratar este tema. Me parece que el debate ayudó a que se corran muchos velos alrededor de hablarlo o no. Inclusive eso impactó en la familia y muchos diputadas y diputados te dicen: «No. Mi mujer, mi hija me dijeron que tengo que bancar este proyecto, que no puedo votar en contra».
¿O sea que todo este proyecto -bastante largo- permitió que algunas personas cambiaran incluso su pensamiento?
Muchísimas. Legisladores; la opinión pública. De hecho todos los sondeos de opinión pública lo dicen. Me parece que por dos cosas: porque se acertó en el planteo de la discusión: no es «aborto sí o aborto no», porque el aborto se hace igual y mueren muchas mujeres por abortos clandestinos, y tantas otras sufren otras consecuencias. El problema es si se hace en un hospital o se hace en una clínica clandestina.
La Diputada Nacional por Cambiemos se refirió al último día de debate sobre la interrupción del embarazo: «Las mujeres queremos tener el derecho de decidir sobre nuestro cuerpo de forma segura y gratuita».
Y que esto pueda ser un tema de salud pública.
Exacto. Es un tema de salud pública, si se hace de manera clandestina queda librado a la capacidad adquisitiva de las personas.

