El intendente de Tigre y la exfuncionaria nacional volverán a enfrentarse en las elecciones legislativas de septiembre. Más que una disputa electoral, se trata de una rivalidad que lleva más de una década y combina tensiones políticas, personales y territoriales.
Julio Zamora y Malena Galmarini protagonizarán uno de los cruces más picantes en la carrera hacia el Senado bonaerense por la Primera Sección. Ambos competirán en septiembre desde sellos distintos: el intendente irá con Somos Buenos Aires, mientras que la dirigente del massismo lo hará por Fuerza Patria. La historia entre ambos tiene más de diez años y cada capítulo nuevo agrega tensión a una interna que alguna vez fue sociedad política.
La batalla ya tuvo un antecedente directo en las PASO de 2023, cuando Galmarini, respaldada por la candidatura presidencial de Sergio Massa, intentó destronar a Zamora en las primarias de Unión por la Patria. No lo logró: el jefe comunal, relegado a competir con la boleta de Juan Grabois, apostó por una campaña territorial con boleta corta y terminó ganando por 14 mil votos.
Pero la pelea es aún más vieja. Se remonta a 2007, cuando Massa asumió la intendencia de Tigre con Zamora como primer concejal. A lo largo de los años, el actual intendente fue ocupando el cargo en reemplazo del líder del Frente Renovador cada vez que este se abría paso hacia otros horizontes. En 2015 asumió formalmente como intendente y el vínculo con Galmarini —entonces parte del gabinete comunal— empezó a desgastarse. La ruptura llegó en 2017, luego de la derrota del FR frente a Cambiemos.
Hoy, Zamora busca proyectarse a nivel provincial como líder de un nuevo espacio que combina dirigentes del peronismo, la UCR y aliados de Schiaretti. Su campaña no tendrá como eje la confrontación con Galmarini sino la gestión en Tigre, que considera su principal capital político.
La pulseada se reedita, pero con las cartas cambiadas. Mientras Galmarini busca recuperar terreno tras la derrota y la salida del massismo del poder, Zamora apuesta a ampliar su figura más allá de Tigre. La pelea de fondo vuelve a escena, esta vez con el Senado provincial como ring.
