Mientras Axel Kicillof y Sergio Massa encabezaron los principales actos de cierre de campaña, el rol de Máximo Kirchner volvió a quedar en un segundo plano. Su ausencia en San Martín reavivó las dudas sobre el peso político del presidente del PJ bonaerense dentro del armado de Fuerza Patria.
En la recta final hacia las elecciones legislativas, Fuerza Patria concentró su cierre de campaña en San Martín, con un acto liderado por Axel Kicillof y Sergio Massa. Ambos buscaron mostrar cohesión en un espacio que atraviesa un proceso de reacomodamiento interno, aunque el escenario volvió a exhibir una ausencia llamativa: Máximo Kirchner no participó.
El presidente del PJ bonaerense pasó la última semana en Santa Cruz y emprendió su regreso a Buenos Aires por tierra. Por ese motivo no llegó al acto central que se realizó en el Parque Yrigoyen, territorio político del ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, uno de los dirigentes que salió fortalecido en la Primera Sección. La distancia física del hijo de la expresidenta coincidió con su baja exposición pública durante toda la campaña, una actitud que generó especulaciones sobre su papel dentro del frente opositor.
Otro dirigente ausente fue Juan Grabois, tercero en la lista bonaerense, quien mantiene un vínculo más estrecho con Cristina Kirchner que con Kicillof o Massa. Su decisión reforzó la impresión de que la unidad de Fuerza Patria aún es más una necesidad electoral que una realidad política consolidada. Tampoco participó la expresidenta, que sigue recluida en su casa de Recoleta por razones judiciales.
Horas antes del acto, Cristina Kirchner difundió un mensaje en el que pidió “ponerle un freno a Milei” y convocó a fiscales y ciudadanos a “cuidar el voto popular”. Su intervención funcionó como el gesto político más fuerte del espacio en la etapa final de la campaña.
En San Martín, los organizadores definieron que los discursos apuntaran a “sectores perjudicados por Milei”, como jubilados, empresarios pyme, docentes y trabajadores estatales. El oficialismo provincial evitó los grandes actos y priorizó encuentros en distritos propios, además de apariciones mediáticas en canales afines. Según un dirigente de Fuerza Patria, el panorama electoral “es de paridad nacional, con siete puntos arriba en la provincia de Buenos Aires”.
A la par de los actos, el kirchnerismo enfocó sus esfuerzos en explicar cómo usar la Boleta Única de Papel (BUP), que se aplicará por primera vez en buena parte del país. Kicillof y Massa se mostraron en actividades destinadas a evitar confusiones entre los votantes. En un video, el exministro de Economía pidió “contar hasta 7, fuerte y al medio” para votar por Fuerza Patria. El tono relajado del mensaje buscó conectar con sectores desencantados, aunque también provocó bromas en redes por la vestimenta informal de Massa.
En el plano institucional, la coalición presentó una impugnación ante la Cámara Nacional Electoral para que el Gobierno no realice un conteo general de votos el domingo. El tribunal falló a favor del planteo y ordenó a la Dirección Nacional Electoral publicar los resultados distrito por distrito.
El domingo, el búnker unificado de Fuerza Patria funcionará en La Plata, el mismo hotel donde festejaron el triunfo en las primarias de septiembre. Allí se reunirán los equipos de Kicillof, Massa y el kirchnerismo, con una estrategia de comunicación conjunta y voceros designados. Sin embargo, entre los dirigentes se repite una incógnita: si Máximo Kirchner se sumará a la capital provincial o si permanecerá junto a Cristina en Recoleta, donde se espera una concentración de militantes.
La pregunta persiste en el peronismo bonaerense: ¿cuál será el rol real de Máximo Kirchner en la etapa que viene? Su silencio y su escasa presencia en la campaña contrastaron con la centralidad que tuvo en otros años y dejaron en evidencia el nuevo mapa de poder dentro de la oposición peronista.
