La ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires participó de las charlas que lleva adelante el intendente de Vicente López, Jorge Macri y modera el actual legislador y ex conductor televisivo, Franco Bagnato.
La ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, participó del ciclo de encuentros que lleva adelante el intendente de Vicente López, Jorge Macri, y modera el actual legislador de Juntos por el Cambio y ex conductor televisivo, Franco Bagnato.
Tras auto-imponerse un «período de silencio después de 4 años de mucho desequilibrio entre lo laboral y lo familiar» y de «respetar a un gobierno que recién empezaba», la ex gobernadora anunció que «no falta mucho para que mi palabra se vuelva a escuchar. Cuando se escuche no va a ser producto de una derrota política reciente, sino que va a ser una que atravesó la reflexión».
«Lo que nuestro gobierno hizo y lo que no hizo, está a la vista».
En otro tramo, también pareció mostrar más señales de que se volverá a involucrar en la política desde algún cargo y en tierras bonaerenses: «un lugar de la Argentina que requiere del mayor empeño y trabajo es la Provincia de Buenos Aires. Esta necesidad es más urgente que nunca y no podemos mirar para otro lado».
En el mismo sentido, agregó: «hoy la madre de la patria está enferma y no la van a sacar adelante estos médicos, necesitamos convocar más y estar juntos. No nos podemos dar el lujo de ser espectadores».
En cuanto a la experiencia de su gestión, reflexionó: «con tener razón no alcanza. Muchas veces peleamos por ideas de las que estamos muy convencidos, pero la construcción la hacemos con otros. Yo le diría a alguien que va a ser gobernador: ‘nunca te canses de escuchar'».
A su vez, se sinceró al señalar que le hubiese sido difícil recuperar y volver atrás tiempo con su familia de haber tenido que continuar cuatro año más al frente de la gobernación. También que «hubiese hecho un equipo con mayor paridad de género; hoy soy mucho más consciente de eso».
«La peor consecuencia para los que nos dedicamos a esto es volverse indiferente. Mi antídoto contra eso era la calle. Empezaba todos los días de gestión en alguna actividad», recordó.
