Un grupo de vecinos encabezó una autoconvocatoria el pasado viernes para marchar contra la construcción de una Alcaldía. Se manifestaron en Ruta 8 y 1ro. de Mayo.
Vecinos de Barrio Libertador se convocaron para protestar contra la instalación de una Alcaldía. La manifestación fue bajo el lema “No a la Carcel” en la tarde del viernes en Ruta 8 y 1º de Mayo.
La construcción forma parte de un proyecto que tiene como iniciativa 10 unidades carcelarias y 30 alcaldias en toda la provincia de Buenos Aires.
En el grupo “No a la Carcel en 3 de febrero”, publicaron un texto apuntando al gobernador Axel Kicillof, al intendente de Tres de Febrero Diego Valenzuela, al concejal Juan Debandi, al ministro Julio Alak, y al jefe de la bancada oficialista local Hernán Lorenzo.
“Acá es donde tenemos que hacer escuchar la voz del pueblo. Que nos escuchen, que sepan que no queremos una alcaldia (cárcel) o como lo quieran llamar.
Ya no queremos escuchar siempre el mismo discurso, sabemos y nos informamos con vecinos, familiares de gente detenida, presidiarios y la misma policía. Y siempre es la misma respuesta, No dejen que les pongan eso a 50 metros de sus casas. Es un impacto desfavorable para el barrio y todas las localidades a su alrededor. Una placita a menos de 30 metros, 20 metros de una canchita de fútbol donde todos los días hay niños jugando. A 20 metros del club JJ Urquiza donde centenas de chicos van a entrenar todos los días. A 100 metros un centro comunitario, donde rescatan personas con adicciones, jardín, comedor y muchas actividades más, y están muy preocupados por este proyecto ya que saben todas las dificultades que esto les ocasiona.
Seguiremos reiterando que vivimos hace décadas con el Arroyo Morón a cielo abierto donde desembocan desechos tóxicos, y cloacales. Con un matadero, que por las noches es imposible salir y respirar aire puro, y los días de calor soportar los olores del Ceamse. Una papelera que cada vez se hace más grande, y tendría que estar en zona industrial.
Y ahora nos quieren instalar una Alcaldia con más de 500 presidiarios, aumento de inseguridad, devaluación de las casas, queremos que nuestros hijos, nietos y nosotros mismos no tengamos que vivir encerrados con miedo a salir a nuestras veredas. Y lo más triste, deforestando un lugar donde muchas familias van a pasar el día, abuelos del centro de jubilados ya no van a estar disfrutando el único lugar que nos quedaba en el barrio, donde más allá de todo lo que nos rodea podíamos ir a pasar un rato en lo verde.
Todavía estamos esperando que hagan el impacto ambiental que no hicieron, pero el proyecto ya está firmado. No nos subestimen, y escuchen al vecino”.

