Los estudios están a cargo de las multinacionales Pfizer y BioNTech y comenzarán a aplicarse en la Ciudad de Buenos Aires. Es el único país de la región elegido para aplicarla.
En el contexto de la superación de 100 mil contagios totales de coronavirus, aparece una luz de esperanza para el mes de agosto. Las multinacionales Pfizer y BioNTech comenzarán a probar la eficacia de una vacuna en los pacientes de riesgo (personal de la salud y personas mayores de 65 años) de la Capital Federal, una de las zonas más críticas.
“Son dos sectores muy expuestos a la enfermedad. Los mayores de 65 porque, por definición, son grupo de riesgo y está demostrado que es el segmento de la población para el que la pandemia resulta más mortal”, explicó en Clarín el médico infectólogo Fernando Polack, quien es el investigador principal del estudio a cargo de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech.
“Los médicos, a la vez, están expuestos a pacientes que tienen una carga viral alta. No corren el mismo riesgo que alguien que trabaja en su casa o alguien que se expone al virus cuando hace una compra en el supermercado”, agregó.
La vacuna en cuestión ya está en fase 3, lo que significa que ya puede probarse en seres humanos su efectividad. De ser exitosa, Argentina tendrá prioridad en el acceso a la misma.
Sin embargo, la vacuna deberá ser aprobada también por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
