La Casa Rosada impulsa una aprobación acelerada del acuerdo en el Congreso, con la intención de que Argentina se convierta en el primer país del bloque regional en otorgarle aval parlamentario. En Unión por la Patria, en tanto, exigen acceder al contenido detallado del tratado y admiten que, por ahora, el espacio no logró consensuar una postura común.
Con la mira puesta en acelerar su agenda internacional, Javier Milei decidió empujar en el Congreso la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, con la ambición de que Argentina sea el primer socio del bloque regional en darle aval parlamentario. La iniciativa fue incluida en el temario de las sesiones extraordinarias previstas para febrero, aun cuando eso implicó dejar fuera otros proyectos relevantes para la Casa Rosada, como la reforma penal y la regla fiscal que limita el déficit.
En el oficialismo confían en que el trámite pueda completarse en ambas Cámaras antes del 1 de marzo. El calendario no es inocente: si el acuerdo entra en vigencia rápidamente, el país podría acceder antes que otros socios regionales a determinadas cuotas de exportación, como las vinculadas a la carne. Además, en el entorno libertario remarcan que el entendimiento fue negociado durante 26 años y atravesó administraciones de distintos signos políticos, lo que, a su criterio, debería facilitar una aprobación amplia y sin mayores dilaciones.
Ese escenario se ve reforzado por los respaldos anticipados de varios bloques. Desde el PRO celebraron que se concrete “el camino iniciado por Mauricio Macri en 2019” y subrayaron que el acuerdo “abrirá nuevos mercados para nuestras PyMEs, economías regionales y exportadores”. En la UCR, en tanto, sostuvieron que “en un contexto global desafiante, donde la competitividad y la escala son clave, el diálogo y la cooperación entre regiones resultan indispensables”. “El entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea fortalece el comercio, promueve estándares modernos y consolida una inserción internacional madura”, expresaron en un comunicado.
El acompañamiento también llegó desde bloques del centro, como Provincias Unidas y la Coalición Cívica. El diputado y presidente de la CC, Maximiliano Ferraro, consideró que “es una jugada estratégica para reafirmar que la integración, el Estado de derecho y la democracia constitucional, junto con la apertura a un mercado de más de 700 millones de personas, basado en reglas claras y previsibilidad, siguen en pie”.
En la misma línea se expresó el socialista santafesino Esteban Paulón, de Provincias Unidas, quien destacó que el tratado implica “más y nuevos mercados para nuestra producción”, además de “mejores estándares sociales, ambientales y democráticos para nuestros países”. No obstante, reclamó que el canciller Pablo Quirno se presente en el Congreso para explicar los alcances del acuerdo y agilizar su puesta en marcha. “Urge que el Congreso lo ratifique y Argentina pueda ingresar rápidamente a los cupos de exportación y beneficios comerciales”, señaló.
Ese pedido es compartido por el peronismo, que exige que la Cancillería remita el texto definitivo para poder “analizarlo junto a los sectores productivos y del mundo del trabajo”. Un referente del bloque en Diputados advirtió que durante la gestión de Alberto Fernández se habían logrado avances parciales en las negociaciones. “Con Milei ahora se volvió para atrás en varios aspectos”, resumieron, al justificar su demanda de conocer la letra chica del entendimiento.
Otro dirigente de Unión por la Patria fue más contundente y recordó que el peronismo “históricamente estuvo en contra del acuerdo que hicieron Bolsonaro y Macri”, en alusión al papel que jugaron ambos presidentes en la etapa final del proceso. De todos modos, aclaró que el bloque aún no debatió en profundidad los detalles técnicos del tratado.
Las posturas internas muestran matices. “Estamos todos con la reforma laboral”, admitió un diputado de otro sector del peronismo, aunque reconoció tener una mirada “no negativa” sobre el acuerdo comercial. “La apertura comercial y el acceso a nuevos mercados para los productos argentinos siempre son positivos, pero hay que ver la letra chica. Los europeos son los campeones de las medidas para-arancelarias, y todo el control de protocolos de sanidad lo van a llevar adelante organismos europeos; del acuerdo a la aplicación hay una gran distancia”, alertó.
En ese marco, un legislador experimentado, con buen diálogo transversal, anticipó que “probablemente” el peronismo termine acompañando la ratificación, aunque dejando sentadas algunas objeciones puntuales.
Por tratarse de un tratado internacional, el Congreso deberá aprobarlo o rechazarlo en bloque, sin posibilidad de introducir cambios ni votar artículos por separado. Todo se resolverá con una votación cerrada.
Con el respaldo del PRO, la UCR, los gobernadores y sectores del centro, el oficialismo da por hecho que contará con los votos necesarios, lo que le permitiría al peronismo oponerse sin poner en riesgo la aprobación final.
Antes de que el debate llegue a los recintos, Diputados y Senado deberán conformar sus comisiones de Relaciones Exteriores según la nueva correlación de fuerzas. En la Cámara alta continuaría al frente Francisco Paoltroni, mientras que en Diputados La Libertad Avanza deberá definir quién reemplazará a Fernando Iglesias, designado recientemente como embajador en Bélgica.
