En una resolución que hace explícita la intención de subordinar la soberanía económica y financiera de los Estados a la voluntad del poder financiero especulativo y a sus intereses, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó ayer la apelación argentina a la decisión del juez de Nueva York, Thomas Griesa, que concede a los fondos buitre la posibilidad de reclamar el pago del total de los bonos que compraron luego del default.
Frente a esto, el mensaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue claro: nuestro país cumplirá con el 92% de acreedores que adhirieron al canje de deuda, pero de ninguna manera admitirá mecanismos extorsivos por parte de los demandantes carroñeros y sus aliados de la justicia estadounidense.
El gobierno nacional ha manifestado en reiteradas oportunidades la intención de incluirlos en el canje de deuda. Sin embargo, quienes hoy reclaman ante la justicia extranjera, han rechazado una y otra vez esta vocación conciliadora del gobierno argentino.
La exigencia de los fondos buitre de obtener un pago en efectivo sobre el total de los bonos (equivalente a más de 1300 millones de dólares) deja al descubierto su estrategia. Para hacerse cargo de una transacción de esta magnitud, la Argentina debería endeudarse con los mismos organismos internacionales que provocaron su quiebra en 2001. No debemos caer en esta trampa, que nos ataría nuevamente a los designios del poder financiero concentrado y condicionaría las políticas económicas de nuestra nación. El "regreso al mercado de capitales" no puede ser para saldar deuda especulativa, sino –en todo caso– en busca de inversiones reales destinadas al mejoramiento de la calidad de vida de nuestro pueblo.
Actores de la oposición política y mediática suelen criticar al oficialismo por adjudicar a gobiernos anteriores pesares presentes. Sin embargo, tal como lo expresó la presidenta, el 70% de esta deuda que hoy reclaman los fondos buitre proviene del Blindaje y del Megacanje de la Alianza y el 30 restante de la Convertibilidad. ¿Qué es esto sino parte de la herencia neoliberal que pesa sobre el gobierno actual?
Por su parte, sorprende el oportunismo de ciertos dirigentes de la oposición, como Martín Lousteau y Federico Sturzenegger –este último economista en jefe de YPF entre 1995 y 1998 y titular de la Secretaría de Política Económica de la Nación en 2001– que ante esta decisión adversa de la Corte estadounidense, manifiestan sus críticas a la estrategia del gobierno, cuando hace pocos días participaron de ella al formar parte de la comitiva multipartidaria que encabezó el diputado Julián Domínguez para interceder en favor de la Argentina ante representantes demócratas y republicanos.
Frente a un fallo de estas características, que atenta contra la soberanía económica de todos los Estados, debemos buscar soluciones que no pongan en riesgo el desarrollo de nuestros pueblos y las conquistas populares alcanzadas durante los últimos 15 años en toda la región.
