La vicepresidenta puso el foco en las dificultades económicas y reclamó que la dirigencia política priorice los problemas cotidianos. Sus declaraciones se conocieron después de una nueva aparición pública junto a dirigentes opositores y en medio de los fuertes cruces con la Casa Rosada.
Victoria Villarruel volvió a instalar una agenda propia dentro del Gobierno de Javier Milei. La vicepresidenta expresó su preocupación por la situación económica de los argentinos y reclamó que la dirigencia política concentre sus esfuerzos en las dificultades que afectan a la población.
“Estoy preocupada por los argentinos que no tienen trabajo o no llegan a fin de mes”, afirmó Villarruel. La definición marcó una nueva diferencia con el discurso oficial, en un momento de fuertes tensiones entre la vicepresidenta y distintos integrantes del Poder Ejecutivo.
Villarruel también planteó que Argentina tiene condiciones para alcanzar un escenario de crecimiento, aunque advirtió que existen problemas que complican ese objetivo.
“Argentina debería tener un futuro exitoso, pero tiene complejidades”, señaló. Luego reforzó su planteo con un mensaje dirigido a toda la dirigencia: “La clase política tiene que pensar en esos temas”.
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Una vicepresidenta que insiste con una agenda propia
Las nuevas declaraciones de Villarruel llegaron después de su participación en Expo Venado 2026, en Santa Fe. Allí compartió el acto con Leonel Chiarella, presidente de la Unión Cívica Radical e intendente de Venado Tuerto.
La presencia junto al dirigente radical volvió a alimentar las diferencias con el oficialismo. Villarruel ya protagonizó otras escenas similares con dirigentes que mantienen una relación distante con Milei.
En los últimos meses, la vicepresidenta apareció junto al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y también mantuvo encuentros institucionales con el mandatario de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. Otra de las imágenes que generó fuertes críticas dentro de La Libertad Avanza fue la que compartió con el formoseño Gildo Insfrán.
Villarruel explicó en distintas oportunidades que su presencia en esos actos responde a su intención de recorrer el país y participar de acontecimientos institucionales.
La tensión con la Casa Rosada
El nuevo posicionamiento de la vicepresidenta se produjo en un contexto de conflicto abierto con el Gobierno nacional.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidió que dejara el cargo si no coincidía con el rumbo de Milei. “Estoy en total desacuerdo con Villarruel, y no entiendo por qué hace lo que hace en vez de apoyar a un gobierno para sacar al país adelante. Siempre poniendo palos en la rueda, si no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces, que arme su proyecto y que compita. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar?”, sostuvo.
Pocos días después, el canciller Pablo Quirno también cuestionó a la vicepresidenta y reclamó su salida. “Me parece que son declaraciones muy desafortunadas. La vicepresidenta compuso una fórmula de gobierno y, como dijo el jefe de Gabinete, si no está de acuerdo o piensa que el Presidente está en esa condición, que además es un comentario pseudo golpista, que se corra”, afirmó.
En ese escenario, Villarruel volvió a poner el eje en la situación económica y en las dificultades que atraviesan los ciudadanos. Sus palabras no incluyeron un anuncio sobre su futuro político, pero sí reforzaron una posición que la diferencia de buena parte del oficialismo.
Mientras la Casa Rosada busca cerrar filas detrás de Milei, la vicepresidenta insiste con un mensaje propio: la política debe ocuparse de quienes no tienen empleo, de quienes no llegan a fin de mes y de los problemas concretos de la sociedad.
