El central del Rojo se refirió por primera vez al tema. Horacio Ameli había tenido un affaire con la por ese entonces esposa de Eduardo Tuzzio, su compañero de zaga y de equipo. Los centrales también habían compartido club cuando estuvieron en San Lorenzo y habían consolidado una amistad.
Mediados de 2005. Últimas épocas doradas de un River que hoy lucha contra una realidad que nunca se imaginó. El conjunto del Negro Astrada era uno de los máximos candidatos a llevarse el torneo Clausura y la Copa Libertadores de América. Mascherano, Federico Domínguez, Gallardo, Lucho González, Gata Fernández, Tecla Farías, Diogo y Salas eran algunos de los nombres. Pero una bomba estalló dentro del vestuario Millonario y se llevó a un equipo que amenazaba con quedarse con todo y se quedó sin nada.
Horacio Ameli había tenido un affaire con la por ese entonces esposa de Eduardo Tuzzio, su compañero de zaga y de equipo. Los centrales también habían compartido club cuando estuvieron en San Lorenzo y habían consolidado una amistad. Al menos, eso parecía. Claro que pese al estado público que tomó la cuestión, recién cuando River quedó con las manos vacías se tomaron las medidas: afuera los dos del club.
Casi cinco años después, Eduardo Tuzzio, por primera vez habló del tema. En declaraciones a El Gráfico, el defensor blanqueó que el momento más duro de su carrera fue "cuando me tuve que ir de River. Fue difícil, irme me costó. Hasta pensé en dejar de jugar", confesó.
Luego de finalizar su primera etapa en River, Eduardo viajó a España, donde vivió y jugó en el Mallorca. Sin embargo, ahí se rehizo como hombre: "Fue muy importante para mí. En ese momento sentía que me tenía que ir del país sí o sí, estaba muy mal, necesitaba salir, cambiar de aire. Mirá que dejaba a mis hijos y todo, eh, porque me fui solo, pero era una decisión que debía tomar, no tenía alternativas", recordó sobre el momento en que decidió irse.
"Para estar bien y equilibrado me dije "Me tengo que ir". Fui solo, después fueron mis hijos 20 días. Mi mujer fue, pero ya nos habíamos separado. Me hizo muy bien estar allá. Obviamente me ayudaron mucho mis compañeros, sobre todo los argentinos. Estaban Guille Pereyra, Maciel, el Kily Peralta, Jonás Gutiérrez, que es un personaje muy divertido. Las familias de todos me ofrecieron sus hogares para que me alojara", recordó.
"Allá nadie sabia nada. Entonces era uno más, mis compañeros me acompañaron, fue pasando, y después ya vine muy bien y quedó superado el tema, porque crecí también, crecí bastante, de eso me di cuenta. Tenia que quemar esa etapa, superarla. Por suerte pude hacerlo", confesó.
También recordó que su círculo de amigos de toda la vida se transformaron en su principal sostén. Incluso una de sus amigas terminó por convertirse en su esposa y madre de su pequeña hija de un año de edad: "Carolina, por supuesto, que primero fue amiga y puso la oreja, y supo escucharme y bancarme, y hoy es mi señora y la madre de Julieta".
Asimismo, se refirió a su otrora compinche el Coco Ameli: "No hable nunca más", sentenció y tampoco quiso opinar del rápido despido de Horacio del fútbol: "Es un tema de él, no mío".
Finalmente, no acusó al periodismo por el trato que tuvo sobre el tema: "De entrada era una bomba todo, obviamente, después se fue apagando, apagando y bueno, ya está, ya pasó. Era cuestión de tiempo también, como todo en la vida, como todo lo malo que te pasa, es cuestión de tiempo. Hasta ahora nunca había hablado de este tema tampoco, pero bueno, en algún momento debía hacerlo", concluyó.
