Con la ley que legaliza la eutanasia sancionada, el Poder Ejecutivo deberá reglamentarla en un plazo no mayor de 180 días desde su promulgación.
Uruguay se convirtió el miércoles en el tercer país de Sudamérica en legalizar la eutanasia, tras la aprobación en el Senado del proyecto de ley de Muerte Digna.
Tras más de diez horas de debate, los legisladores del oficialista Frente Amplio expresaron su voto a favor, así como también lo hicieron algunos de las agrupaciones opositoras Partido Colorado y Partido Nacional.
«Se está votando, 20 en 31, afirmativo, aprobado el proyecto el cual se comunicará en el día al Poder Ejecutivo», anunció el presidente de la cámara de Senadores.
El proyecto busca garantizar el derecho a «transcurrir dignamente el proceso de morir» mediante la despenalización de la eutanasia en las personas mayores de edad psíquicamente aptos que atraviesen la etapa terminal de enfermedades incurables e irreversibles o que padezcan por ellas sufrimientos insoportables.
Según la iniciativa, el derecho a la muerte asistida aplica a uruguayos, naturales o legales, y a extranjeros con residencia habitual en el territorio uruguayo.
La ley dispone que todas las instituciones públicas y privadas que componen el sistema de salud de Uruguay deben poner a disposición de los usuarios el servicio de eutanasia.
