La Comisión de Justicia de la Legislatura porteña se reunió para tratar, entre otros temas, la prohibición de los “trapitos” –cuidacoches- y los limpiavidrios.
Por Mauro Maffei
Como anticipó La Noticia Web la semana pasada, los diputados porteños se reunieron hoy en el salón Montevideo con el fin de tratar el proyecto de ley que prohibirá a estos “buscavidas” en la Ciudad.
La propuesta consiste en la prohibición de la actividad de “cuidacoches y de limpiavidrios sin autorización legal”. Este proyecto exige una reforma al Código Contravencional que, si bien en 2010 no avanzó por falta de consenso, con los nuevos aliados que tiene hoy el oficialismo, pueda llegar esta vez a ser factible de aprobación.
En defensa de quienes ejercen dicha actividad como sustento de vida, la diputada del bloque Encuentro Popular para la Victoria Gabriela Alegre criticó duramente la posición macrista de vedar la actividad en lugar de reglamentarla. “Hay que condenar por el delito que cometen y no por la actividad que realizan” sentenció.
Por su parte, el legislador de Proyecto Sur Rafael Gentilli agregó que “sólo les falta poner que se prohíben los pobres para terminar con la estigmatización”. En la misma línea, el diputado Julio Raffo –también de ese bloque- concluyó con un potencial plan de acción: “primero hay que regularizar, para después sancionar al que no cumpla la ley”.
Al finalizar la reunión, el diputado del PRO y presidente de la Comisión de Justicia Martín Ocampo anunció que dará hasta el miércoles para que se acerquen las firmas de despachos –sólo firmaron los legisladores oficialistas-. Ese día se retomará el debate de propuestas acerca de la regulación de la actividad de los cuidacoches, proyectos que tienen entre sus autores a Adriana Montes, Claudio Palmeyro, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, Juan Cabandié y el macrista Helio Rebot.
En la comisión se discutió también “endurecer los castigos con multas de hasta 5 mil pesos o 5 días de arresto a quienes ensucien bienes de la Ciudad” y prohibir la participación en “marchas o manifestaciones públicas portando de modo intimidante palos, cadenas, bastones, fierros o cualquier tipo de arma no convencional... ocultando o cubriéndose el rostro o parte del mismo, con cualquier elemento apto para ello y con el objeto de evitar ser individualizado por la autoridad, excepto que ello obedeciera a motivos religiosos, culturales, étnicos o sanitarios”.
