La idea había nacido a fines de 2003, construir el puerto de San Isidro en un paseo natural con fines turísticos. La inversión, trabada actualmente, llega a los US$ 2,5 millones. El proyecto ya lleva 3 años sin definiciones.
Aún no se pudo avanzar en la construcción del paseo costero natural en el partido de San Isidro. Esto se debe a las trabas existentes, las que pueden ser resumidas en dos grupos. En primera instancia se encuentran las complicaciones burocráticas. El intendente Posse aseguró que “la provincia tardó un año y medio en hacer efectivo el paso de la administración”, también agregó que “hay problemas para despejar el predio”. Con esto se refirió a los 110 veleros amarrados con permisos otorgados por la provincia, los cuales ya vencieron; y a las cinco familias que habitan en los silos areneros. Por otra parte, hay dos terminales de colectivos en la zona, pertenecientes a las líneas 333 y 168. Una de ellas, la 168, está en juicio de desalojo.
El segundo grupo es integrado por el factor económico. Luego de estudios realizados sobre el lugar, se determinó que la estructura, el asfalto y los caminos internos están altamente deteriorados y, para llevar a delante el proyecto tal como se quiere, deben ser reconstruidos en su totalidad. Esto último provocó un incremento en la inversión, la que asciende a US$ 2,5 millones. Dicho monto es imposible de aportar, según la posición de la comuna; que de todas formas, en su página web afirma que se “está constuyendo un espacio costero público y gratuito de 5,4 kilómetros de largo que preserva las características autóctonas y que, a la vez, cumple el deseo de los vecinos de tener la posibilidad de disfrutar y recorrer gran parte de la ribera del partido”.
La propuesta municipal de transformar al puerto en un paseo natural nació a fines de agosto de 2003, después de una visita realizada por el gobernador Felipe Solá a San Isidro. Solá trajo un acuerdo en el que la provincia cedía la administración del puerto a la comuna. Esta facultad era reclamada por la intendencia para poder reconstruir el lugar y, que el mismo, pase a ser parte de uno de los paseos imperdibles del partido. Pero el proyecto, luego de tres años de vida, aún sigue siendo un bosquejo.

