El Concejo Deliberante de Tigre dio luz verde a una ordenanza que redefine los límites de altura y actualiza criterios urbanísticos en distintas zonas del distrito. La medida contó con el respaldo del oficialismo alineado con el intendente Julio Zamora y el acompañamiento de los bloques de La Libertad Avanza, mientras que el espacio opositor Fuerza Tigre rechazó la iniciativa.
La normativa introduce cambios sobre el esquema vigente desde la década del 90, con el objetivo de ordenar el crecimiento urbano y establecer reglas más claras en sectores donde no había precisiones. Desde el Municipio sostienen que la actualización permitirá equilibrar áreas de mayor densidad con barrios residenciales, promoviendo un desarrollo más planificado.
En términos prácticos, la aprobación destraba proyectos inmobiliarios que habían quedado frenados por una medida judicial, lo que abre la puerta a una reactivación de la actividad en la construcción local.
Sin embargo, la discusión estuvo atravesada por fuertes tensiones políticas. Desde la oposición, encabezada por Sebastián Rovira, cuestionaron la decisión y denunciaron la existencia de acuerdos para avanzar sin una planificación adecuada. También advirtieron que la ordenanza va en contra de reclamos vecinales que pedían suspender nuevas habilitaciones hasta contar con una regulación consensuada.
La votación reflejó esa grieta: la iniciativa reunió 18 votos afirmativos —entre oficialismo, libertarios y un monobloque aliado— frente a 6 negativos del bloque opositor.
Uno de los puntos más controvertidos fue el artículo que permite que expedientes iniciados antes de noviembre de 2025 continúen bajo la normativa anterior. Para los críticos, esto podría habilitar el avance de grandes desarrollos sin los nuevos controles, lo que —según plantean— debilita el alcance real de la ordenanza.
Desde el Ejecutivo local, en cambio, defendieron la medida como una herramienta clave para el crecimiento ordenado. Zamora destacó que la iniciativa responde a una demanda histórica de los vecinos y aseguró que permitirá combinar desarrollo con preservación de la identidad de cada barrio.
El debate, lejos de cerrarse, parece trasladarse ahora fuera del recinto, con cuestionamientos que anticipan nuevos capítulos en la discusión por el modelo de crecimiento urbano en el distrito.
