Argentina buscará retener el primer lugar que logró en Atenas 2004. Brasil, irá por el único titulo que le falta a su rico historial. Ambos ya sueñan con la gloria.
Hay un estigma en la inmensa historia del fútbol brasileño. El pentacampeón del mundo, no puede jactarse de haber ganado todo, porque la medalla olímpica no figura en su vitrina. Se trata del único título que no posee. Pero a los verdeamarelos les sucede algo peor, Argentina, el archirival de todos los tiempos, consiguió la preciada medalla en Atenas 2004. Entonces, ahora, a cinco meses de los Juegos Olímpicos de Beijing, ya se vive el superclásico de oro.
Por primera vez en la historia de la competición olímpica de fútbol, Argentina y Brasil apostarán todo en nombre de conseguir el primer lugar de un podio en el que salir segundo, será algo así como una decepción. Lo más parecido a este episodio sucedió en Atlanta 1996, en aquella ocasión, los dos procuraron incluir a sus mejores futbolistas. Pero se toparon con la inolvidable selección de Nigeria, con Kwo Kanu como líder. Entonces, para aquella Argentina de Passarella, la medalla de plata fue un cosuelo ínfimo; y el bronce brasileño, un fracaso.
LO que sucedió en 2004 tiene una historia, en el preolímpico de Chile, Brasil se quedó afuera ante Argentina y Paraguay, luego finalista en Grecia. Entonces, no hubo duelo. Y la ausencia de Brasil le facilitó al equipo de Bielsa a construir una campaña sin grietas, que incluyó la eliminación en semifinales de Italia, con varios de los integrantes que luego serían campeones del mundo en Alemania 2006 (Andrea Pirlo, Daniele De Rossi y Alberto Gilardino).
Por eso, a esta altura de la historia olímpica, ninguno de los dos se guardará nada. Ya lo había anticipado Dunga en la Copa América del año pasado, en Venezuela, cuando afirmó que Beijing “es un objetivo prioritario”. Lo hizo saber también Martín Demichelis, uno de los tres mayores de 23 que convocará Sergio Batista: “Si el Bayer no me permite ir, me escapo”. Por su parte, Kaká y Pato, cracks del Milan expresaron su deseo de colgarse la medalla dorada.
Recientemente, Esteban Cambiasso, figura del Inter record en Italia, señaló: “A cualquiera que jugó en la selección, le encantaría participar de un juego olímpico”.
Cambiasso, como muchos otros, no podrá cumplir ese sueño por la restricción de edad, Batista ya opto por Demichelis, Mascherano y Riquelme, como los tres jugadores mayores de 23 que permite esta competencia.
Entre el 6 y el 23 de agosto, en la lejana China, los dos gigantes del fútbol sudamericano tendrán un duelo para la historia. Ambos saben que sólo el oro permitirá la alegría. Y que este Superclásico Olímpico no puede tener dos ganadores, claro
