La automotriz suspendió actividades en dos tramos de febrero. La decisión impactó en los modelos Peugeot y Citroën que se fabrican en la provincia de Buenos Aires y reflejó un escenario de menor demanda y baja en exportaciones a Brasil.
Stellantis dispuso una nueva interrupción operativa en su planta de El Palomar durante febrero. La medida se ejecutó en dos etapas: del 18 al 20 y del 23 al 27 del mes. La producción se reanudará el 2 de marzo.
La compañía explicó que el parate respondió a una adecuación estacional de la dinámica productiva. También indicó que buscó garantizar el abastecimiento de insumos para el reinicio de actividades. Durante los días sin actividad, la firma realizó tareas de mantenimiento y ajustes internos con el objetivo de “agilizar las gestiones necesarias para asegurar la llegada de insumos”.
En El Palomar se producen los Peugeot 208, 2008 y Partner, además del Citroën Berlingo. La decisión afectó de forma directa a esos modelos.
El contexto del mercado automotor influyó de manera decisiva. El sector no alcanzó la meta de 650.000 unidades previstas para 2025 y cerró el año con 612.000 vehículos, incluidos los pesados. En enero tampoco se logró el objetivo de 70.000 patentamientos. Los registros marcaron 65.080 operaciones.
El panorama de febrero resultó aún más complejo. Desde el 5 del mes no hubo registros oficiales en el Sistema de Información Online del Mercado Automotor (SIOMAA), que depende de los datos de la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor (DNRPA). Fabricantes y concesionarios recibieron como explicación una caída del sistema.
Con métodos tradicionales de relevamiento, el sector estimó que las ventas de febrero podrían caer entre 20% y 25% interanual. Restaban ocho días hábiles y las proyecciones indicaban unas 35.000 operaciones, frente a las 44.000 registradas como referencia en 2025.
En el caso de Stellantis, la situación se agravó por el desempeño en Brasil. Las exportaciones del Peugeot 208 cayeron 38% y las del Peugeot 2008 bajaron 44% durante 2025 en ese mercado, principal destino externo. Ese retroceso obligó a modificar el ritmo de producción para adecuar el stock a la demanda real.
La planta de El Palomar ya había permanecido cerrada durante todo diciembre por motivos similares. En condiciones habituales, el receso es de 15 días, como ocurrió en la fábrica de Ferreyra, Córdoba. La extensión del parate en Buenos Aires evidenció la magnitud del ajuste.
Durante los ocho días de suspensión, los empleados bajo convenio colectivo percibieron el 70% de sus salarios habituales. La empresa aclaró que el esquema se enmarcó en el acuerdo firmado con la Unión Obrera Metalúrgica el 3 de febrero. En una comunicación oficial señaló: “Durante esos días el personal bajo convenio recibirá el equivalente al 70% de sus haberes habituales, en el marco del acuerdo colectivo vigente rubricado con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) el pasado 3 de febrero”.
Desde Stellantis aseguraron que la decisión “no implica modificaciones en la estructura ni en los planes futuros de la compañía” y ratificaron la intención de sostener la estabilidad de sus operaciones en el país.
El freno productivo dejó en evidencia un escenario de mercado retraído, exportaciones en baja y ajustes internos para evitar una acumulación de stock. La industria automotriz transitó así un febrero marcado por señales de desaceleración y por la necesidad de recalcular sus previsiones para el resto del año.
