Tras la derrota ante La Libertad Avanza, el peronismo bonaerense enfrenta su disputa más áspera en años. Mientras Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa trazan diagnósticos opuestos sobre las causas del fracaso, la única consigna compartida es mantener la unidad de Fuerza Patria.
La caída electoral del peronismo abrió una pelea interna que expuso las fracturas entre el cristinismo, el kicillofismo y el massismo. Cada sector elaboró su propia lectura sobre el revés ante Javier Milei, pero todos coinciden en un punto: sostener la unidad como único camino posible hacia 2027.
En el entorno de Cristina Kirchner predomina la idea de que el desdoblamiento electoral fue un error político de Axel Kicillof. En una carta pública, la exmandataria afirmó que “la excepción de lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires obedece a un error político al equivocar la estrategia electoral, decidiendo el desdoblamiento”. Desde su espacio señalaron que el esquema de votación separado debilitó al oficialismo y generó un “efecto balotaje” que unificó el voto opositor. Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, resumió ese malestar en una frase breve y filosa: “Cristina tenía razón”.
En cambio, Axel Kicillof y su núcleo más cercano rechazaron que la derrota se haya originado en la fecha de los comicios. En el Movimiento Derecho al Futuro destacaron que la cantidad de votos entre septiembre y octubre fue similar y apuntaron a “problemas de representatividad” dentro del peronismo. En su entorno señalaron que “la lista no fue atractiva” y que el desafío pasa por ampliar la base de dirigentes y recuperar el vínculo con la sociedad. “Nosotros tenemos en claro que el peronismo tiene que volver a enamorar, y eso solo va a poder ser si encuentra nuevos canales de diálogo con sectores que, claramente, dejaron de escucharnos”, expresó una fuente del círculo del gobernador.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, defendió la decisión del desdoblamiento. Dijo que si las elecciones nacionales y provinciales se realizaban juntas, “quizás el resultado de derrota nacional se habría trasladado también a los comicios provinciales”. En paralelo, los intendentes que responden a Kicillof —44 en total— manifestaron su malestar con Máximo Kirchner y analizan disputar la conducción del Partido Justicialista bonaerense, que el hijo de Cristina preside hasta diciembre.
Por su parte, Sergio Massa eligió evitar la búsqueda de culpables. Desde el Frente Renovador insistieron en que el peronismo debe preservar la cohesión alcanzada, sin profundizar las grietas internas. “No tiene sentido discutir culpas. Ahora, hay que reforzar la unidad y definir la forma de ampliar, política y electoralmente, de cara a 2027. La elección dejó una sola cosa clara: la única alternativa a Milei es el peronismo”, señalaron fuentes massistas. En su espacio destacan además la necesidad de “reponer las PASO y hacer una gran interna”, aunque remarcan que “no hay espacio para la ruptura”.
En medio de los reproches cruzados, la unidad se transformó en el último punto de acuerdo entre los tres polos de poder. Cristina Kirchner lo expresó en su carta del viernes al afirmar que sigue “sosteniendo el valor de la unidad como instrumento político de construcción nacional, popular y democrática”. En la misma línea, Massa repite que sin cohesión el peronismo no podrá recuperar su fuerza electoral, mientras Kicillof busca recomponer el diálogo con intendentes y sectores sociales.
La disputa por el rumbo y el liderazgo continúa abierta. Pero incluso entre las acusaciones, las diferencias tácticas y las desconfianzas, una convicción los atraviesa a todos: sin unidad, el peronismo no tendrá futuro.
