El DNU 179/2025 establece un préstamo a diez años para cancelar deudas previas y afrontar vencimientos con el organismo. Sin embargo, especialistas advierten que refuerza la dependencia de Argentina y cuestionan la falta de transparencia en sus condiciones.
El gobierno de Javier Milei oficializó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), sin debate parlamentario y sin detallar las condiciones específicas del pacto. Se trata de un Acuerdo de Facilidades Extendidas a diez años que, según la Casa Rosada, busca garantizar estabilidad económica. Sin embargo, persisten dudas sobre su impacto real y la falta de transparencia en su instrumentación.
El decreto, identificado como el número 179/2025 y publicado en el Boletín Oficial, establece que los fondos obtenidos podrán utilizarse para cancelar deudas previas del Tesoro con el Banco Central y para cubrir vencimientos con el propio FMI. A pesar de esta aclaración, economistas advierten que el acuerdo refuerza la dependencia de Argentina con el organismo internacional.
El economista Fernando Marull destacó que el dinero ingresará como reservas a cambio de la cancelación de Letras Intransferibles del Tesoro. «Pero una vez que entró en las reservas a cambio de las Letras ya el Central podría hacer lo que quiere. Sin embargo, aún no hay claridad sobre este asunto», señaló. Esto genera incertidumbre respecto al uso final de los recursos y la posible intervención en el mercado cambiario en un año electoral.
Desde el gobierno insisten en que este préstamo no implica un aumento de la deuda total. Argumentan que servirá para refinanciar compromisos existentes sin afectar el nivel de endeudamiento del Tesoro. Sin embargo, especialistas remarcan la diferencia entre las obligaciones con el FMI, que requieren auditorías y condicionalidades, y la deuda con el Banco Central, que posee mayor flexibilidad en su refinanciación.
El impacto del acuerdo también genera interrogantes sobre la política cambiaria. Hasta el momento, el Banco Central ha logrado sostener el tipo de cambio con ingresos extraordinarios, como el blanqueo de capitales. No obstante, con la disminución de esos recursos, el gobierno necesita nuevos dólares para evitar una devaluación abrupta. La estrategia oficial sigue apuntando a mantener un ajuste gradual del dólar oficial del 1% mensual y evitar que la brecha cambiaria se dispare por encima del 10%.
En términos de vencimientos, Argentina deberá afrontar pagos al FMI por al menos 14.200 millones de dólares entre 2025 y 2027, considerando tanto capital como intereses. Aunque el nuevo acuerdo cubriría una parte de estos compromisos, todavía no se ha precisado el monto exacto de los desembolsos ni las condiciones que exigirá el organismo multilateral.
El DNU tampoco menciona posibles reformas estructurales que el gobierno podría implementar a mediano plazo. A pesar de que Milei reconoció la dificultad de avanzar en estos cambios antes de diciembre, la intención de flexibilizar el mercado laboral y modificar el régimen tributario sigue en agenda. También sigue pendiente la discusión sobre la salida del cepo cambiario, una medida que la administración considera clave para atraer inversiones.
A pesar de la incertidumbre, los mercados reaccionaron positivamente al anuncio del acuerdo, aunque la falta de detalles sigue generando cautela entre los analistas. El gobierno apuesta a que este nuevo esquema le permita mantener estabilidad hasta las elecciones, pero el panorama económico dependerá de la evolución de las reservas y de la confianza de los inversores en la sostenibilidad del modelo financiero que impulsa la gestión libertaria.
