El «fuego amigo» del líder de La Cámpora, a pocos días de las elecciones, generó sorpresa e indignación en el peronismo provincial. Mientras el gobernador opta por el silencio para no profundizar la grieta, dirigentes e intendentes coinciden en que la inoportuna movida de Kirchner desvió la atención del escándalo de corrupción que salpica al gobierno de Javier Milei.
A pocos días de las elecciones provinciales, el gobernador Axel Kicillof encara el tramo final de la campaña electoral con recorridas y actividades sectoriales, evitando confrontar directamente con el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner. Sin embargo, las recientes críticas del diputado nacional en un acto en Quilmes generaron sorpresa e indignación en distintos sectores del peronismo bonaerense.
El jueves pasado, durante un acto junto a Mayra Mendoza, Facundo Tignanelli y Jorge Taiana, Máximo Kirchner cuestionó al gobernador por la distribución de recursos: “Ojalá ponga la misma plata en Quilmes que pone en la ciudad de La Plata”. Sus declaraciones se viralizaron el lunes y reavivaron las internas, justo en un momento en que el Gobierno nacional se encontraba envuelto en el escándalo de los audios del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, que denunciaba un sistema de coimas.
En el kicillofismo priorizan la campaña provincial y buscan minimizar la tensión interna. Un ministro bonaerense aseguró: “Eso es lo único importante. No queremos darle entidad a las definiciones de Kirchner, que desnudan la grieta interna del PJ”. Otro funcionario ironizó sobre la insistencia de Kirchner: “No se puede entender la obsesión que tiene Máximo con Axel. Realmente es algo insólito. Debe tener una habitación con fotos de Axel en la pared”.
La interna peronista se refleja también en la falta de coordinación de campaña. Distintos dirigentes trabajan de manera disociada, mientras la discusión central sigue siendo cómo enfrentar al modelo político de Javier Milei. “Hay que enfocarse en enfrentar a Milei. Eso es lo que realmente nos interesa. El resto es irrelevante”, indicó un dirigente cercano al gobernador.
A 13 días de los comicios provinciales del 7 de septiembre, Kicillof prepara actividades de corte militante y sectorial, como el acto “La Fuerza de la Salud” en Pilar, junto al ministro Nicolás Kreplak y más de 100 candidatos del ámbito sanitario. La iniciativa busca visibilizar la situación crítica del sector frente a la reducción de programas nacionales clave, como los destinados a VIH, Tuberculosis o inmunizaciones.
En paralelo, los audios de Spagnuolo continúan siendo eje de la agenda política. Kicillof los calificó de “tremendo escándalo” y aseguró que reflejan “el gobierno más corrupto de la historia y además a cielo abierto”. Mayra Mendoza también cruzó al entorno de Milei, señalando presuntas irregularidades en la gestión de fondos para personas con discapacidad.
Mientras tanto, el PJ bonaerense enfrenta el desafío de mantener la cohesión interna y proyectar una campaña unificada. Sin embargo, con la acumulación de tensiones y la desconfianza entre sectores, algunos dirigentes empiezan a visualizar un camino de Kicillof más cercano a una nueva opción política que a una alianza con el kirchnerismo y La Cámpora, pensando ya en 2027.
