El Presidente quiere enviar un proyecto para limitar el gasto cuando se agote el Presupuesto. La iniciativa tomaría como referencia el modelo de Estados Unidos, aunque cambiaría una regla clave del sistema argentino.
adelantó que trabaja en una ley para incorporar en la Argentina un mecanismo similar al shutdown de Estados Unidos. La idea central consiste en impedir que la administración nacional continúe operando con partidas agotadas si el Congreso no aprueba una ampliación presupuestaria.
El propio Presidente resumió el concepto durante una entrevista en Neura. “cuando agotás el Presupuesto no se puede gastar más y se apaga el Estado”, afirmó. En otra declaración radial agregó: “cuando se agota el Presupuesto automáticamente se apaga el Estado; no puede operar más hasta que tenga una ampliación”.
Qué significa el shutdown que propone Milei
El proyecto buscaría modificar la lógica actual del manejo presupuestario. Según la explicación presidencial, si un organismo consume todas sus partidas antes de que exista una nueva autorización del Congreso, ese organismo dejaría de funcionar hasta recibir fondos adicionales.
En términos prácticos, la propuesta apunta a que el gasto público quede atado al crédito aprobado por ley. Una vez agotado ese límite, el Poder Ejecutivo no podría continuar con determinadas erogaciones.
La referencia: cómo opera en Estados Unidos
El modelo mencionado por Milei toma como antecedente el government shutdown estadounidense. Allí, una parte importante del gasto federal depende de leyes de financiamiento que el Congreso debe aprobar cada año fiscal.
Cuando ese financiamiento vence y no existe una nueva ley ni una resolución transitoria, varias agencias federales deben suspender funciones. El cierre no implica que todo el Estado desaparezca, pero sí reduce actividades consideradas no esenciales.
Durante un shutdown en Estados Unidos suelen verse afectados:
-
Programas de asistencia.
-
Pago y actividad de empleados federales.
-
Parques nacionales y museos.
-
Servicios administrativos de distintas agencias.
El antecedente histórico muestra que el mecanismo ya ocurrió en varias oportunidades. Desde 1977 hubo al menos 20 cierres de gobierno de más de un día. El más extenso duró 43 días.
Qué gastos quedarían protegidos
El esquema estadounidense distingue entre gastos obligatorios y gastos discrecionales. Los primeros continúan financiándose porque dependen de leyes permanentes. Los segundos necesitan aprobación presupuestaria.
Milei no habló de eliminar los gastos obligatorios. La referencia apunta a cortar el funcionamiento de áreas que dependan de partidas agotadas.
En el caso argentino, las jubilaciones constituyen un ejemplo de gasto permanente. Sus actualizaciones surgen de una ley específica y no requieren una aprobación anual del Presupuesto.
En cambio, áreas como defensa, educación, salud, transporte y otros programas estatales podrían quedar sujetas a la disponibilidad de crédito presupuestario.
La diferencia con la regla actual en Argentina
Hoy el sistema argentino funciona de otra manera. Si el Congreso no aprueba el Presupuesto para el año siguiente, el Poder Ejecutivo puede prorrogar el presupuesto vigente.
Ese mecanismo está previsto en el artículo 27 de la Ley de Administración Financiera. La norma establece que, al inicio del ejercicio, continúa vigente el presupuesto anterior hasta que exista uno nuevo.
La ley también permite adecuar partidas. Deben excluirse gastos que no correspondan repetirse y contemplarse recursos que ya no estarán disponibles.
El cambio que busca el Gobierno
La propuesta presidencial implicaría abandonar la lógica de continuidad automática. En lugar de mantener operativo el Estado con el presupuesto prorrogado, ciertos organismos deberían detener su actividad cuando agotaran sus partidas.
Según la explicación de Milei, si un organismo estatal se queda sin crédito en octubre, no podría seguir funcionando hasta que el Congreso autorice una ampliación.
Ese punto representa la modificación más importante: el agotamiento de una partida tendría como consecuencia la suspensión de funciones, no la continuidad automática del gasto.
Qué facultades existen hoy
La legislación actual también le otorga herramientas al Poder Ejecutivo para mover recursos dentro del presupuesto. El Jefe de Gabinete puede reestructurar y ampliar partidas bajo determinados límites.
-
Hasta el 5% del total del presupuesto.
-
Hasta el 15% cuando se trata de partidas dentro de un mismo organismo.
Esas facultades permitieron ajustar créditos durante el año. Distintas administraciones las utilizaron cuando la inflación o la recaudación real superaron las previsiones originales.
Por qué aparece ahora el debate
La gestión de Milei prorrogó el Presupuesto 2023 durante dos años consecutivos: 2024 y 2025. Ese antecedente abrió una discusión sobre los límites del esquema actual.
El Presidente planteó que el nuevo mecanismo funcionaría como una restricción más estricta al gasto. La intención oficial consiste en evitar que el Estado continúe operando con partidas vencidas o ampliaciones automáticas.
En síntesis, el shutdown que imagina Milei no implicaría apagar todo el Estado, pero sí suspender funciones de organismos que se queden sin crédito presupuestario hasta que el Congreso apruebe una nueva autorización.
El proyecto todavía no ingresó al Congreso. Si avanza, abrirá una discusión sobre el equilibrio entre control del gasto, continuidad de los servicios públicos y facultades presupuestarias del Poder Ejecutivo.
