En medio de la disputa por la conducción del peronismo bonaerense, el oficialismo de Moreno ratificó su apoyo al gobernador Axel Kicillof, descartó a Verónica Magario como opción de consenso y sostuvo la recolección de avales para la candidatura de la intendenta Mariel Fernández.
La discusión por la presidencia del Partido Justicialista bonaerense impactó de lleno en Moreno, uno de los distritos clave del conurbano. Allí, el mensaje del oficialismo local resultó nítido: el único nombre que ordena es el de Axel Kicillof, mientras que Verónica Magario no aparece como síntesis posible. En ese marco, la intendenta Mariel Fernández mantuvo su postulación y sostuvo el armado territorial para competir.
El planteo tomó fuerza luego de que Máximo Kirchner planteara en su entorno la posibilidad de que el propio gobernador asumiera la conducción partidaria para cerrar la interna. Sin embargo, desde el círculo cercano a Kicillof aclararon que no existió una comunicación formal y enfriaron la versión. Esa indefinición mantuvo abiertas todas las opciones en los municipios.
En Moreno, la reacción fue inmediata. Cerca de Fernández señalaron que “de momento no tenemos mucho más que decir. Tenemos que esperar a ver si La Cámpora y Kicillof se ponen de acuerdo”. Al mismo tiempo, ratificaron que la intendenta no abandonó la carrera y profundizó el trabajo político dentro del PJ.
La línea interna quedó aún más explícita cuando desde el municipio advirtieron que “nosotros seguimos juntando avales y nos presentamos en el PJ”. El respaldo a una eventual unidad quedó condicionado a los nombres: “Si resuelven unidad, genial, pero para nosotros Verónica Magario no es síntesis, y si insisten con ella, en ese caso, vamos a jugar”.
Esa definición dejó en claro el posicionamiento del distrito frente a los posibles acuerdos de cúpula. En Moreno remarcaron que “acá la única síntesis es el gobernador Axel Kicillof, pero aún no hay nada”, una frase que resumió el equilibrio que buscó la jefa comunal: reconocimiento al liderazgo del mandatario provincial y autonomía frente a otros sectores del oficialismo.
En paralelo, Fernández activó una mesa política propia y sostuvo contactos con otros intendentes del conurbano que miraron con distancia la conducción de La Cámpora. Ese movimiento reforzó la idea de una tercera vía dentro del peronismo bonaerense, con eje territorial y sin alineamientos automáticos.
Mientras se acercó el cierre de listas, en Moreno el escenario no cambió. El distrito aceptó a Kicillof como figura de consenso, descartó a Magario y continuó reuniendo avales para Mariel Fernández, convencido de que la interna del PJ no se resolvió y que la intendenta todavía tuvo margen para disputar poder en el tablero provincial.
