La Libertad Avanza arrasó en las legislativas y reconfiguró el tablero político nacional.
Las legislativas del domingo dejaron un nuevo mapa político en la Argentina. La Libertad Avanza revirtió la tendencia negativa y consolidó su dominio territorial con Javier y Karina Milei en el centro de la escena. En paralelo, el peronismo volvió a sufrir un golpe profundo, con Cristina Kirchner señalada como principal responsable de una estrategia que terminó en derrota. Entre los dos polos, algunos dirigentes lograron mantenerse a flote, aunque con señales de advertencia hacia el futuro.
Luz verde: los que avanzan
Javier Milei fue el gran ganador del domingo. La Libertad Avanza se impuso en 15 provincias, incluida Buenos Aires, y garantizó el tercio legislativo en el Congreso. El presidente logró recuperarse del golpe político de septiembre y se consolidó como el actor central del nuevo escenario. Junto a él, su hermana Karina volvió a demostrar su peso interno: la jefa del armado libertario impuso el sello LLA en todo el país y reforzó su liderazgo dentro del oficialismo.
En la vereda de los aliados, Diego Santilli protagonizó la sorpresa de la jornada al ganar en la provincia de Buenos Aires, una victoria que lo reposiciona tras meses de caída. La estrategia de mantenerse cerca de Milei y captar el voto opositor le permitió al “Colo” volver a la primera línea.
Patricia Bullrich también cosechó su propio triunfo en la Ciudad de Buenos Aires. La ministra de Seguridad se consolidó como una figura con peso electoral propio dentro del esquema libertario y ratificó su apuesta a la alianza con el presidente.
El éxito no fue sólo local. El presidente estadounidense Donald Trump fue otro de los nombres que aparecieron en los festejos: su respaldo político y el apoyo financiero de su administración, gestionado por Luis Caputo y su par Scott Besset, fueron claves para estabilizar los mercados antes de la elección.
Entre los gobernadores, Rogelio Frigerio logró un triunfo categórico en Entre Ríos, evitando sumarse a Provincias Unidas y sellando una alianza directa con Milei. La estrategia lo posiciona como uno de los referentes del nuevo bloque liberal-federal.
Luz amarilla: los que resisten
Santiago Caputo, cerebro comunicacional del oficialismo, sigue siendo una figura clave, aunque su influencia comienza a ser discutida. El salto de la campaña al ejercicio del poder lo obliga a demostrar que su rol trasciende el marketing y puede sostenerse en la gestión.
Axel Kicillof, por su parte, evitó un colapso político en la provincia de Buenos Aires, pero quedó en el centro de las críticas dentro del peronismo. Su decisión de desdoblar las elecciones fue cuestionada y, aunque intenta mostrarse como la cara de la renovación, su figura aparece debilitada por los resultados y la interna con el kirchnerismo tradicional.
En un registro distinto, Fernando Burlando no logró ingresar al Congreso, pero sorprendió con una buena elección en la provincia de Buenos Aires. Con casi un 3% de los votos, superó a espacios de mayor estructura y se instaló como una figura con futuro dentro del electorado independiente.
Luz roja: los que retroceden
Cristina Fernández de Kirchner fue, sin dudas, la gran derrotada. Su control sobre las listas del PJ nacional y bonaerense derivó en un resultado desastroso. La fragmentación del peronismo y la falta de renovación volvieron a pasarle factura a la expresidenta, que ahora enfrenta cuestionamientos internos por la pérdida de poder en los principales distritos.
Los gobernadores de Provincias Unidas —Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Ignacio Torres, Carlos Sadir y Claudio Vidal— también sufrieron una dura derrota. El intento de construir una alternativa al mileísmo y al kirchnerismo se desmoronó en las urnas, dejando herido de muerte al experimento centrista.
Dentro del espacio, Florencio Randazzo y Juan Schiaretti quedaron especialmente golpeados. El cordobés perdió su bastión y el bonaerense no logró retener ni siquiera el caudal simbólico de su anterior campaña. Ambos fueron protagonistas de una alianza que terminó en fiasco.
A nivel local, figuras como Fernando Gray tampoco lograron capitalizar el descontento interno del peronismo. El intendente de Esteban Echeverría quedó atrapado entre la crítica al liderazgo kirchnerista y la falta de una alternativa competitiva.
