Según Galmarini, las PASO dejaron de ser una instancia real de competencia interna entre candidatos. “Casi no hubo primarias competitivas”, afirmó, y agregó que el esquema actual “extendió el calendario, el costo y el desgaste”, transformándose en “una especie de doble o triple vuelta que no mejora nada”.
En ese sentido, advirtió que obligar a la ciudadanía a participar en internas partidarias ajenas “no hace más fuerte a la democracia”, sino que “la deforma, la encarece y la vuelve más confusa”. Sin embargo, también marcó distancia de quienes impulsan su eliminación sin una alternativa clara: “Eliminarlas sin saber para ir a dónde tampoco tiene sentido”.
El dirigente remarcó que cualquier modificación debe ser parte de un debate más amplio que contemple no solo la selección de candidatos, sino también el financiamiento de los partidos y la previsibilidad del sistema. “Reformar sí, pero para mejorar la representación y la calidad legislativa, no para hacer marketing”, enfatizó.
Además, criticó las propuestas recientes de cambios en materia electoral, al considerar que responden a “improvisaciones y búsqueda de ventajas electorales”. En particular, se refirió a la Boleta Única de Papel (BUP), señalando que tuvo “un éxito relativo en elecciones excepcionales” y que no representa una solución estructural.
Por último, Galmarini alertó sobre los efectos que, a su entender, generan estas modificaciones: mayor ausentismo, crecimiento del voto en blanco o nulo y fragmentación del voto. “Es un grave error”, concluyó, al insistir en la necesidad de un sistema “más razonable, ágil y menos costoso” que evite “convertir cada elección en una maratón eterna”.