El presidente del PJ cree que un buen resultado electoral en la provincia de Buenos Aires lo posicionará para definir la política hacia 2011. Quiere cambiar la Ley de Coparticipación y pelear por la gobernación.
Néstor Kirchner no concibe que 2011 lo deje fuera del esquema de poder. Sabe que será muy complicado volver a pelear con chances reales por el Poder Ejecutivo Nacional. Pero a su vez, la idea de alejarse de los “primero planos” de la política no está en su cabeza. Con su entorno, y, por ahora, en privado, Kirchner ya piensa en un enroque con Daniel Scioli.
Aunque hoy suene extraño, el ex presidente cree que puede ser gobernador otra vez, pero en esta oportunidad, no de su tierra natal. Esta vez, Kirchner quier ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta que para el 2011, el presidente del PJ sostiene que Daniel Scioli es el mejor postulante, por sus chances y por su lealtad.
Si el resultado del 28 de junio se acerca al que le susurran sus encuestadores de confianza, al día siguiente, Kirchner comenzará a trabajar sin decirlo para convertirse en el próximo Eduardo Duhalde, un caudillo que logre amasar tanto poder como el que acumuló el ex intendente de Lomas de Zamora en los 90. Sólo si las urnas le dan la espalda con virulencia, el santacruceño aceptaría delinear otro futuro, forzosamente más modesto.
La buena relación que el candidato a primer diputado por la provincia de Buenos Aires tiene con los intendentes del PJ, sería un de sus principales avales, pero no el único. Él sabe, que controlar Buenos Aires es sinónimo de gobernabilidad, pero también tiene en cuenta lo que le sucede a Daniel Scioli, por eso es que hace falta un equivalente al Fondo de Reparación del Conurbano. Algunos afirman que antes de efectuar esta movida, Kirchner impulsará una nueva Ley de Coparticipación.
Los funcionarios que reportan a la Quinta de Olivos aclaran que Kirchner no se ve a sí mismo como una versión actualizada de Eduardo Duhalde. Las diferencias se encontrarían en una frase que el ex presidente se cansó de repetir en privado tras la ruptura con su mentor: “Yo no tengo compromisos con la Bonaerense ni con la droga”. Es en ese escenario donde se sueña el candidato.
El resultado del 28 de octubre será fundamental para saber cuál será el próximo movimiento político del ex presidente de la nación. Lo cierto es que el santacruceño ya esta pensando en los años venideros, y en como mantener algo que todos los políticos desean, el poder.
