En reclamo contra la violencia policial, la movilización -integrada por familiares de víctimas, dirigentes y militantes-comenzó frente al Departamento Central de la Policía Federal y continuó hasta la sede de la Policía Bonaerense, en La Plata. “Los jóvenes pobres padecen permanentemente el hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad”, advirtieron.
Bajo la consigna “Los pobres también tenemos derechos”, este miércoles por la mañana se realizó la “Marcha Nacional de la Gorra” en reclamo contra la violencia policial y los casos de gatillo fácil. La movilización, que contó con la presencia de familiares de víctimas y militantes y referentes de organizaciones sociales, comenzó en el Departamento Central de la Policía Federal (Virrey Ceballos y avenida Belgrano) y continuó hacia la sede de la Policía Bonaerense, en La Plata.
“Hay muchos reclamos y discusiones, es integral el problema. Podemos hacer un registro nacional de personas NN y está muy bien, pero si no profundizamos la democratización de las fuerzas de seguridad, que no es la federal sino también las fuerzas en cada una de las provincias, vamos a seguir teniendo estos problemas”, advirtió el diputado nacional del Movimiento Evita Leonardo Grosso, quien además habló de “doble vara” de la Justicia “para ricos y pobres”.
En conferencia de prensa, el legislador se pronunció contra “algunos medios que pretenden correr de eje la discusión” y criticó al gobierno bonaerense (habló de “demagogia punitiva” tras la declaración de emergencia en seguridad y se preguntó por los “grandes narcotraficantes, el tráfico de armas, la trata de personas”).
La marcha, que comenzó pasadas las 10 de la mañana, estuvo colmada de familiares y militantes que portaban carteles con nombres de víctimas de abuso policial y diversas inscripciones vinculadas a la problemática.
En la jornada estuvieron presentes, entre otros, el secretario general de UTE, Eduardo López, el director ejecutivo del CELS, Gastón Chiller, el diputado provincial Fernando Navarro y el legislador porteño Pablo Ferreyra.
A continuación, el documento difundido:
No hay registro de la cantidad de casos de abuso policial. Los pocos que pudo constatar el Registro Nacional de Casos de Tortura y/o Malos Tratos son 73 (entre diciembre de 2010 y septiembre de 2013). En 62 de los hechos las víctimas lograron individualizar a 278 victimarios ejerciendo violencia física, lo que da un promedio de más de 4 agentes por hecho.
Los jóvenes pobres padecen permanentemente el hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad. El marco de emergencia en la provincia de Buenos Aires agravó esta situación: en agosto difundieron cifras oficiales que hablaban de 394 “enfrentamientos” policiales en los que se registraron 137 “delincuentes” heridos y 85 muertos. No fueron inocentes hasta que se demostrara lo contrario, y nadie investiga estas situaciones. Los operadores judiciales suelen convalidar las versiones policiales, que ocultan sus abusos con el pretexto de “legítima defensa”. Hay pena de muerte para nuestros pibes. Hay impunidad para los culpables.
No son casos aislados: la institución policial legitima un clima de guerra contra un estereotipo de delincuente. “Mi cara, mi ropa y mi barrio NO son delito”, decía una campaña. Luciano Arruga era hostigado por la policía de su barrio, su hermana escuchó sus gritos bajo tortura en el Destacamento de Lomas del Mirador y ocultaron su cuerpo durante 5 años y ocho meses. Es la gota que rebalsa el vaso. Luciano es símbolo de una problemática social persistente, que debe ser sancionada.
Decimos BASTA.
NO SOMOS PELIGROSOS, ESTAMOS EN PELIGRO
