Además de las críticas de los líderes regionales del PJ, el gobernador bonaerense debe hacer frente a un conjunto de intendentes del justicialismo que buscan alejarse de la égida kirchnerista. El funcionario, sin embargo, minimizó los desacuerdos.
Kirchner le dejó una mochila demasiado pesada. Lo cierto es que el gobernador bonaerense Daniel Scioli enfrenta muchos escollos a sólo cuatro días de haber asumido la conducción del PJ y, mientras llueven las críticas de los gobernadores justicialistas, se auguran pocos días del ex motonauta en la presidencia pejotista.
Aunque los críticos concuerdan que la estrategia de Scioli de convocar al diálogo fue acertada, en el mejor de los casos estiman que su función debe ser de mera transición para que haya, tal vez, una mesa de conducción colectiva. Es porque consideran al gobernador bonaerense como representante del kirchnerismo y de un modelo que fracasó.
En este panorama desalentador aún falta considerar la ardua tarea de administrar la provincia, donde un alto porcentaje de los intendentes justicialistas trató de alejarse de la órbita kirchnerista para no salir “dañado” en las elecciones del domingo. No es un dato menor que de 90 intendentes oficialistas, 72 hayan ganado la elección pero sólo en 23 municipios haya triunfado la fórmula nacional.
Este hecho, sumado a la pérdida de la mayoría automática en ambas Cámaras de la Legislatura bonaerense presagia un futuro muy difícil para el actual gobernador, que ahora está lidiando con las internas de su partido.
No hay que olvidar tampoco el contexto nada halagador de la crisis económica y la emergencia sanitaria que empañan el cuadro general y requieren medidas efectivas a corto y largo plazo.
Pero aunque ya se habla de un inminente reemplazo de Scioli en la conducción del PJ, el gobernador minimizó las críticas y los desacuerdos. En este sentido expresó que el partido era un ámbito de pluralismo y diálogo y que todos los funcionarios con los que se reunió dan apoyo a la gobernabilidad y la institucionalidad.
Asimismo restó importancia al hecho de que el santafecino Carlos Reutemann no le haya contestado el teléfono y expresó “Venimos los dos del mundo del deporte, entonces nos conocemos y cómo yo no voy a tener la cortesía de llamarlo y dejarle un mensaje. Pero de ahí a toda la interpretación que se quiere dar, no es así porque yo comencé por donde tenía que comenzar que es, obviamente, hablando con cada uno de mis colegas para ir viendo de qué manera se va avanzando”.
Por otra parte aseguró que la gente quiere que “se bajen los decibeles del debate político y que se ponga todo el esfuerzo en los temas de la vida cotidiana”.
Lo cierto es que en las elecciones del domingo no sólo fracasó Kirchner sino también su compañero de fórmula y principal aliado. Habrá que ver si la “cadera” política de Scioli le sirve para recuperar el apoyo que flaquea mientras los principales dirigentes justicialistas se alinean en la cuadra de enfrente.
Por Laura Elisandro
