El gobernador habló de unificar el peronismo bonaerense después del 28 de Junio, pero sus declaraciones parecen más una invitación a los votantes para que desistan de votar a De Narváez. Una estrategia para que Stolbizer pueda repuntar en las encuestas en un escenario polarizado entre Kirchner y el hombre de Unión-Pro.
En un escenario que se vuelve más complejo a medida que se acercan las esperadas elecciones legislativas los dirigentes políticos se aceleran en una disputa desbocada en donde el juego de alianzas y contraalianzas está más candente que nunca.
Lo cierto es que hay un panorama que ya el oficialismo no puede negar: las encuestas en provincia de Buenos Aires hablan de una gran polarización y un final cabeza a cabeza. Los pronósticos no ubican seguro ganador ni a Kirchner ni a De Narváez. Hasta una victoria por una estrecha diferencia significaría una importante derrota política para el modelo oficial.
En este contexto el gobernador Daniel Scioli, hasta ahora incondicional K, afirmó que después del 28 de junio intentará reunificar el PJ bonaerense y recalcó que el candidato presidencial del peronismo tiene que salir de una interna. Declaración que sorprendió a más de uno y que permite realizar varias conjeturas.
En principio Scioli busca crear un acuerdo de gobernabilidad, estrategia a la que se plegó el gobierno nacional si se tiene en cuenta las declaraciones posteriores de miembros del oficialismo. Es el caso del ministro de Justicia Aníbal Fernández, quien expresó: "El objetivo, después del 28, es sentarse a conversar una propuesta común con los peronistas que se fueron a otras listas, pero que inexorablemente volverán al peronismo y terminarán en este lugar".
Con esta convocatoria el kirchnerismo trataría de asegurarse una mayoría parlamentaria postelecciones atrayendo a históricos como Roberto Muilleron, Julio Rubén Ledesma o el mismo Felipe Solá.
Sin embargo, ingenuo sería limitar estas elecciones al ámbito parlamentario cuando lo que realmente se juega es el camino a las presidenciales del 2011 y la futura conducción del PJ.
Es por ello que también se pueden entender las declaraciones de Scioli como un giro que abre la puerta a una alianza con el PJ disidente. Una diestra maniobra para no quedar pegado ante una posible “derrota” de Kirchner y para continuar como líder fuerte a nivel provincial en vistas a la dirigencia nacional justicialista.
No hay que olvidar que en el marco actual se van sumando voces peronistas disidentes que reclaman una renovación en la conducción nacional, dadas estas circunstancias afirmar que el candidato a la presidencia debe salir de una interna, no es nada menos que una estocada de Scioli a su actual socio político.
Lo cierto es que con sus declaraciones el gobernador bonaerense deja abierta la posibilidad para una futura alianza con Carlos Reutemann; quien, si triunfa en Santa Fe, se posicionará como la principal figura de oposición a Kirchner dentro del justicialismo.
y si entre hermanos pelean…
Aunque las afirmaciones de Scioli representan una certera jugada que busca garantizar su posicionamiento político, en el escenario electoral actual favorecen al Acuerdo Cívico y Social, partido que hace tiempo viene declarando que ambas listas del PJ se unirían luego de los sufragios. Mediante el discurso de “son todos lo mismo”, la alianza liderada por Elisa Carrió busca diferenciarse del peronismo al tiempo que dice representar al único “cambio seguro”.
Justamente en este sentido se manifestó el candidato a diputado nacional por el Acuerdo Cívico y Social de la Ciudad de Buenos Aires, Ricardo Gil Lavedra quien expresó que lo dicho por el gobernador bonaerense es un “reconocimiento público” de lo que ellos venían declarando.
También la candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, Margarita Stolbizer, fue enfática en este aspecto "vienen de una matriz idéntica y después de la elección perderán las máscaras del carnaval para volver a danzar todos juntos".
En definitiva, los dichos de Scioli contribuyen a afianzar la estrategia esgrimida por el ACyS y a consolidarlo en un cómodo tercer puesto en las elecciones legislativas. Sin embargo, de cara al 2011 habrá que ver el rol que desempeñará el vicepresidente Julio Cobos, que finalmente puede terminar de romper o potenciar esta coalición.
Lo cierto es que en este panorama político, cada vez más encarnizado, el electorado se pierde en un juego de alianzas y rupturas continuas. Un peronismo que parece más dividido que nunca pero que al final, a la hora de la verdad, se podría unir, y una alianza opositora que aunque intenta parecer compacta se le ven las costuras.
Por Laura Elisandro

