Patricia Bullrich volvió a tomar la iniciativa dentro del Senado al anticipar la posible ausencia de Manuel Adorni en la sesión del 2 de julio. La señal generó malestar en Balcarce 50, donde cuestionaron los movimientos de la ex PRO y sus diferencias con Karina Milei
La indefinición sobre la presencia de Manuel Adorni en el Senado volvió a dejar expuestas las diferencias internas dentro del oficialismo, con nuevos cruces entre los sectores que responden a Karina Milei y Patricia Bullrich. La disputa terminó generando mensajes contradictorios sobre el futuro del informe de gestión del jefe de Gabinete.
La exministra de Seguridad, con experiencia en manejo de crisis políticas, volvió a tomar la iniciativa y condicionó los tiempos de comunicación del Gobierno. En la Casa Rosada evaluaban que Adorni finalmente suspendiera su exposición ante la Cámara Alta, prevista para el 2 de julio, pero las versiones sobre esa posibilidad comenzaron a circular desde el entorno de Bullrich antes de que existiera una confirmación oficial.
Desde ese sector dejaron trascender que la decisión estaba vinculada a que los senadores no querían la presencia del funcionario. “Nadie, ningún senador quiere que venga”, deslizaron.
Para la estructura presidencial, el movimiento fue leído como un golpe político, especialmente porque horas antes Bullrich no había participado de las reuniones convocadas por Karina Milei con los legisladores de La Libertad Avanza. Esos encuentros tenían como objetivo reforzar el respaldo interno hacia Adorni. Cerca de la senadora consideraron que la secretaria general de la Presidencia intentaba montar una escena innecesaria. “Ya tiene bastantes problemas como para sumar eso”, señalaron.
Durante las últimas jornadas, el oficialismo explicó los tropiezos recientes como fallas en la estrategia comunicacional. A partir de ese diagnóstico, impulsó cambios: Adorni dejó de estar al frente de las conferencias de prensa, que pasarán a manos del nuevo vocero Adrián Ravier. Además, Fabián Fernández asumirá una función vinculada al vínculo cotidiano con los medios, tras la salida de Javier Lanari, hasta entonces segundo del jefe de Gabinete.
En Balcarce 50 reconocieron inconvenientes en la comunicación, aunque descartan que exista una crisis de conducción o una disputa de poder dentro de la cúpula libertaria. La postura oficial continúa siendo evitar profundizar el conflicto. De hecho, el presidente Javier Milei se concentró en destacar la incorporación de Ravier al equipo y Adorni evitó confrontar con Bullrich.
Luego de que circularan versiones sobre su ausencia en el Senado, el funcionario escribió en sus redes que permanece disponible para asistir. Sin embargo, desde su entorno aclararon: “Excepto que el Senado así no lo requiera”. La posibilidad de que finalmente no concurra sigue vigente.
Mientras tanto, el Gobierno enfrenta otro problema operativo: todavía no puede formalizar la llegada de Adrián Ravier al área de comunicación porque su presencia en el Congreso continúa siendo necesaria para acompañar las iniciativas oficiales. En el oficialismo mantienen bajo reserva cuándo dejará su banca como diputado para asumir como secretario de Comunicación.
El esquema del área todavía no está completamente definido. Desde el Ejecutivo evitaron brindar precisiones y señalaron: “No estamos habilitados para hablar de eso”. Aunque inicialmente se esperaba una rápida transición, algunos funcionarios estiman que podría concretarse recién la próxima semana.
También existe expectativa por la incorporación de Fabián Fernández, quien responde al asesor presidencial Santiago Caputo y tendrá una tarea más enfocada en el contacto con periodistas que en la exposición pública. Su demora está vinculada a cuestiones administrativas relacionadas con su actual función en YPF.
Por su parte, Milei, al tanto de las tensiones internas pero alejado del día a día de esas discusiones, participó de una actividad política en la Fundación Faro y comenzó a enfocarse en su agenda internacional. Antes de viajar a Europa, brindó una entrevista en Casa Rosada con el periodista Ismael Cala y luego partió rumbo a Madrid.
La gira continuará en Asunción, donde participará de la cumbre del Mercosur, y tendrá una nueva escala en Nueva York a comienzos de julio para asistir a las celebraciones por el Día de la Independencia junto a Donald Trump.
