Se tratará mañana. El complejo de lujo tendrá ocho torres de 20 pisos y nueve de hasta 8 niveles. Albergará a más de 1.000 familias. A parte de los impuestos a pagar, la constructora ofreció una donación de $250 millones para el municipio.
Un megaproyecto inmobiliario se levantará en el municipio de San Fernando. Hace falta la aprobación del Concejo Deliberante para su habilitación. El expediente N° 2796 señala la construcción de un barrio de lujo ubicado en la intersección de Uruguay y Panamericana Ramal Tigre, al costado de las vías del Ferrocarril Mitre. El plazo de obra estimado es de 9 años.
Se trata de ocho torres de casi 20 pisos de altura y ocho edificios de hasta 8 niveles, emplazados alrededor de una extensa laguna artificial en altura y con más de 1.000 viviendas de entre 50 y 94 m2 cada una. Se calcula que albergará cerca de 4.000 habitantes, con una densidad de 426 habitantes por hectárea. Cinco veces menor que el de CABA.
El Código de Urbanización de San Fernando estipula un máximo de 15 metros de altura para el terreno y el proyecto planea alzar hasta 74 metros de hormigón. Por lo tanto, el oficialismo del distrito deberá aprobar mañana mediante su mayoría parlamentaria el permiso de construcción. Además, se prevé que casi todo el bloque de Juntos por el Cambio no acompañe. La concejala Agustina Ciarletta volverá a sus funciones en el recinto luego de su licencia, pero mantendrá su cargo la Dirección de la Mujer en la Ciudad.
Alejandro Russoniello, dueño de la Fiduciaria Fideigestión S.A. (Fideicomiso Los Molinos) y propietario del predio que actualmente está ocupado por fábricas y depósito, ofreció una donación de $250 millones para el municipio, además de los impuestos de obra correspondientes a pagar.
El proyecto se funda en la premisa de que a raíz de la pandemia por el coronavirus se está produciendo un efecto de éxodo y cierta descentralización de las ciudades. La iniciativa propone “transformar un viejo y abandonado predio industrial y logístico 100% recubierto en asfalto y vestuosos galpones en un oasis urbano lleno de vida, agua y verde”.
El terreno es de 92.000 m2. La superficie cubierta estipulada de 212.000 m2 y la semicubierta, 35.000 m2. Esto da un total de casi 250 mil m2. El expediente aclara que se solo se utilizará el 28% del predio para el desarrollo de los edificios. El resto, agua y espacios verdes. No obstante, la constructora pidió libertad para que esa proporción pueda modificarse “por razones proyectuales”, siempre dentro de la absorción indicada por el municipio.


