El dirigente del MRP resaltó las prioridades de la militancia del peronismo en la pandemia y los objetivos para 2021, y relativizó las tensiones internas que aparecen en cada año electoral. “Tenemos que acostumbrarnos a escucharnos”, expresó. Y resaltó el rol del ministro de Obras Públicas de la Nación Gabriel Katopodis.
Rodrigo Estigarribia es uno de los más importantes dirigentes del Movimiento de Restauración Peronista, una organización política de militantes de toda la provincia de Buenos Aires y que se expande al resto del país. Dialogó con LaNoticiaWeb TV sobre los desafíos políticos de 2021.
En el MRP se adaptaron a la nueva realidad y mantuvieron la actividad militante vía telemática con dirigentes de todo tipo.
El puntapié inicial lo dimos en el inicio de la pandemia, cuando en China empezaba a proliferar el COVID. Nos pusimos en contacto con compañeros del CLEPEC y tuvimos un contacto muy importante con un dirigente de la Juventud China. Entendiendo que las nuevas tecnologías nos permitieron seguir militando y mantenernos activos. Hemos tenido a muchos dirigentes charlando con nosotros, planteando la gestión y el peronismo.
¿Cómo se hace militancia, defendiendo la gestión en pandemia, sin la posibilidad de recorrer el territorio?
La pandemia nos planteó un cambio de paradigma en la militancia, y la innovación tecnológica permite estar cerca de compañeros y vecinos. Nosotros tuvimos una secuencia de formación política e intercambio de ideas con dirigentes provinciales y nacionales, como Ricardo Alfonsin, Federico Thea, Teresa García, Nicolás Kreplak, Sergio Palazzo, Héctor Daer, que permitió profundizar nuestro armado político. La pandemia generó cambios de paradigma y la militancia también debe darse esos cambios.
¿El gobierno nacional y provincial escucha lo que dice la militancia o hay ruido en esa comunicación?
Estamos en un proceso de aprendizaje. Los cuadros intermedios, dirigentes territoriales, quienes somos parte de una organización que crece en todo el país, con tensiones lógicas de un sistema de gobierno presidencialista que hoy tiene una coalición con actores importantes. Nuestro horizonte debe centrarse en sacar a la Argentina adelante, reconstruir el país. Esa debe ser la responsabilidad de cada uno de nosotros, de cada dirigente, compañero y militante.
Hubo algunas quejas los últimos días con la inflación, los aumentos en el combustible y alimentos, dentro de propios adherentes al gobierno nacional. Hay una colisión entre lo que se ve del Cristinismo y de Alberto. ¿Qué hay de realidad en todo eso? ¿Hay una diferencia en el diagnóstico de lo que hay que hacer?
No lo veo así. Son miradas distintas. Es insoslayable que la experiencia de Cristina es válida y está bueno lo que muchas veces expresa. Tenemos que acostumbrarnos a escucharnos. Esas tensiones son válidas y nos hacen mejores. Tener un discurso único, al unísono, no está bueno. Y en ese proceso aprendemos todos, con la mirada en la gestión y en sacar a la Argentina adelante. Hubo cuatro años de macrismo donde diezmaron a la Argentina, destruyeron al aparato productivo, nos dejaron con muy pocas herramientas macroeconómicas. Y nos toca un año de pandemia en el inicio de la gestión. Estamos en emergencia y tenemos que dejar todo en la cancha, cada funcionario y dirigente nacional, provincial, distrital y municipal.
Seguimos en pandemia pero en cualquier momento empiezan los roces por la rosca del armado electoral y la campaña.
Van a pasar las tensiones lógicas de los cierres de lista, con distintas miradas y organizaciones en puja por ser parte del Frente de Todos. Pero eso es secundario. Muchas veces los medios amplifican esas cosas, pero son cuestiones naturales de cada cierre de lista. Pero es verdad que con una tensión distinta por ser un esquema de coalición.
Pero hay una coyuntura diferente…
Exactamente, en pandemia. Yo hablo con compañeros y funcionarios, y estamos entusiasmados en vacunar a nuestro pueblo, llegar con políticas públicas para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos. Esa es la mirada. Lo otro es parte del folclore y el peronismo tiene esas cosas. El desafío nuestro es conciliar, lograr acuerdos y puentes, y levantar la Argentina.
¿Máximo Kirchner es el indicado para tender esos puentes en el PJ bonaerense?
Me parece que es un desafío para Máximo y para todas las organizaciones políticas del peronismo que conformamos el Frente de Todos. Es loable que quiera conducir el PJ de la provincia de Buenos Aires, tendiendo acuerdos y llegando de la mejor manera. Esas discusiones que amplifican los medios ocurren siempre, y en dos meses hablaremos de otras tensiones.
Hablamos con Agustín Simone, ministro de Infraestructura bonaerense, que nos dijo que es prioritario activar la obra pública en el conurbano.
Es verdad, y está en ese proceso. Tenemos un Ministro de Obras Públicas de la Nación como Gabriel Katopodis que ha demostrado una gestión enorme, aún en pandemia, y está recorriendo el país dentro del sistema federal que tiene el ministerio. Estuvo en la Ruta 40, luego del sismo, con el gobernador Uñac. Necesitamos esa calidad de dirigentes que entienden la capilaridad territorial, lo que va sucediendo, la emergencia y la situación que vivimos. Gabriel está cumpliendo ese rol y los indicadores marcan bien en la obra pública y la construcción. El 2021 nuestro desafío es que la economía empiece a despegar, que podamos vacunar a nuestro pueblo, y ahí tenemos que enfocar nuestra energía.
