Días atrás, el economista y empresario gastronómico Roberto García Moritán manifestó su pesimismo sobre el escenario que se vendrá tras las elecciones: “El ajuste fuerte se viene… No tengo ganas de ponerme en fatalista, pero un dólar a 400 mangos puede llegar sin ningún problema. Al doble de lo que está hoy, de mínima”. Sin embargo, ayer reconoció: “Exageré un poco”.
Entonces, explicó que lo que deseaba era poner en debate una política a la que llamó “el plan urnas”: “Todo lo que va a financiar la política, o este gobierno para llegar a las elecciones lo mejor posible. Trajeron una enorme distorsión fiscal a partir de la emisión”. Ahí ratificó: “Si esto se da sumado a un segundo escenario en el que las lógicas radicalizadas no terminen arreglando ni con el Fondo Monetario ni con el Club de París, es probable que lleguemos a los 400 mangos”.
También sostuvo que “los planes sociales no pueden ser la solución” y destacó la importancia de generar trabajos con previsibilidad. “Creo que la gente ya está incómoda, pero tenemos la suerte de que está tan afectada desde la autoestima que le está costando reaccionar. Va a llegar un momento en que diga: ‘basta’”.
