El concejal de Ituzaingó adelantó que finalizado su mandato en diciembre aspira a ser uno de los articuladores de un frente programático del FAP bonaerense. Acepta el ingreso de la UCR y la Coalición Cívica al espacio. Además, habló de su difícil relación con el oficialismo y apuntó a la “falta de gestión, de eficacia y transparencia”.
El concejal de Encuentro Popular, Ricardo Vallarino, después de transitar varios años el camino legislativo local y provincial decidió no buscar un nuevo mandato. En diálogo con LaNoticiaWeb realizó un balance sobre la administración de Ituzaingó y. además, opinó sobre la construcción en el Frente Amplio Progresista.
Usted dijo en la última Rendición de Cuentas que termina el mandato con un sabor amargo, porque no obtuvo respuesta de ninguna de las observaciones que hizo en todos estos años…
Sí, en realidad, en la perspectiva de modificar la calidad de vida de los vecinos de Ituzaingó, creo que hay un déficit muy fuerte de la administración de Descalzo. Se ha circunscripto a un rol de sólo gestor de obras, que son necesarias e importantes. Pero en esa tarea de gestionar ha revelado una fuerte incapacidad de gestión, por un lado, y un alto nivel de falta de transparencia y en algunos casos de corrupción evidente. Cito, por ejemplo, la compra de una planta asfáltica, que ahora está alquilada a un valor absurdo, estuvo parada más de ocho años y no tiene las características técnicas para abastecer a la ciudad porque es una planta de un porte para generar pavimento en la ruta. De hecho, la tienen que vender para eso.
Hace las observaciones, pero no hay respuesta
No. Mire, yo, desde el ’95 cuando se fundó este municipio, fui concejal los dos primeros años. Después, volví en 2005 y soy concejal hasta ahora. Tanto en lo personal como en los dirigentes políticos que representan al sector que pertenezco, jamás recibieron respuestas del intendente en todos estos años. Estamos hablando de 2005 hasta 2013.
¿Qué evaluación hace de la gestión de Descalzo?
La perspectiva de la evolución está dada por algo que no tenía nada, que sí era el patio trasero de Morón, a empezar un proceso de equipamiento de la ciudad. En ese sentido, yo le diría que es positivo. Hoy la ciudad no es lo mismo que era cuando éramos el patio trasero de Morón, sin lugar a dudas. Pero la administración de ese proceso podría haber sido mucho más eficiente y podría tener una perspectiva y nivel de resolución de problemas de los vecinos mucho más alto si no fuera por la falta de gestión, de eficacia y transparencia.
Si uno se tuviese que guiar por la composición del cuerpo y como votó en la última Rendición de Cuentas, parece que esta gestión cuenta con gran consenso.
Evidentemente, las negativas están en el orden institucional de responder al intendente. Inclusive, una de las políticas centrales de la administración en el Concejo Deliberante fue siempre comprar voluntades. Nosotros, en el año ’95, de los ocho que se eligieron en ese momento, tres el FREPASO, cuatro el justicialismo y uno el radicalismo en ese momento. Pero automáticamente, cuando comenzaron las sesiones…
O sea, la gente los vota como oposición, pero en el Concejo son oficialistas
Los cooptaron. Se dio con concejales del ARI. Así que la representación del caso es, por un lado, de los votos que saca y, por otro, de los votos que va a cooptando.
¿Es una habilidad del oficialismo o una debilidad de la oposición?
No es ni habilidad ni debilidad. Es una falta ética que un dirigente se ponga a comprar voluntades y que esos dirigentes se vendan al mejor postor. Así que lo que va en función de la moral y la ética, no tiene que ver con habilidades sino con principios. Entonces, a partir de una persona que se atreve a comprar voluntades, evidentemente que después se genera un desbarajuste. Este municipio creció de manera exorbitante en cuanto a su planta de personal, la estructura política institucional del PJ y sus versiones a lo largo de todo este año. Se sostiene con empleados del municipio.
En la Rendición de Cuentas Sebastián Sanguinetti dijo que la función del concejal no es controlar los números, ya que para eso está el Tribunal de Cuentas.
El concejal Sanguinetti es abogado y sabe perfectamente cuál es la función de un concejal, establecida claramente por la ley orgánica y la Constitución. Una de las funciones es la de contralor. Su falta de principios hace que tenga que justificar ese argumento. ¿Cómo un legislador comunal no va a controlar la gestión? De hecho, cuando él participó del proyecto con nosotros era de las personales que permanentemente controlaba, lo que pasa es que ahora no puede justificar por qué no controla. Pero esto tiene que ver con la calidad moral de la persona.
¿Cómo es su vínculo con el FAP?
Nosotros estamos integrando el FAP en la Provincia. Nuestro partido es de muchos años y somos parte de ese frente, sostenemos la candidatura a diputada nacional de Margarita Stolbizer para las próximas elecciones. Somos un grupo que generalmente tiene una perspectiva de diálogo y apertura a todos los sectores socialdemócratas. Nosotros creemos que es un espacio muy amplio, pero que está fraccionado en su propuesta política. Y la tarea que nosotros asumimos es tratar de dialogar, acercar y en algunos casos articular a todos los espacios socialdemócratas.
¿Está de acuerdo con cerrar un trato con la UCR?
Sí, con la UCR, la Coalición Cívica y por supuesto todas las fuerzas que componen el FAP. Hay que llevar una propuesta común ante el electorado.
¿Usted finaliza su mandato y no tiene intención de renovar?
He tenido cargos legislativos desde el ’95. He sido varias veces concejal y senador. Hay un tiempo en el cual uno debe pasar por una etapa de reflexión y salir de la actividad legislativa. Creo que a este espacio socialdemócrata le falta gente que, no teniendo intereses concretos en cuanto a qué lugar ocupar, se pueda dedicar a la articulación de un frente programático. Creo que ésta es la preocupación de Hermes Binner y me parece que ésta es una idea importante. Creo que en Argentina funcionan conglomerados y no coaliciones. La gente habla de alianzas políticas, frentes electorales, pero en realidad no tienen esas características. Las coaliciones o los frentes tienen programas que se cumplen independientemente de los frentes electorales. Creo que hoy en la Provincia existen conglomerados y una de las tareas por las que hay que trabajar como dirigente político es dar ese paso de la construcción del conglomerado hacia un frente o coalición amplia. Éste es un desafío muy importante y, en la medida que la Provincia no tenga un gobierno de centroizquierda que termine con esta suerte de barones institucionales en el Conurbano, de prebendas y falta de planificación sólo en función de los votos que uno puede juntar en una elección, la Provincia no va a poder tener educación, salud ni ningún elemento esencial para su vida.
¿Cuál es su opinión de su hijo Esteban participando en el FAP desde el Partido Socialista?
En este aspecto puedo hablar como padre. Me parece que se ha formado, capacitado y especializado en administración pública. Y puedo decir que ya a los ocho o nueve años salía a pintar paredes conmigo (risas).
Pero no está en su partido…
No, generacionalmente ha tomado otra decisión y es respetable.
