El concejal de La Libertad Avanza defendió las modificaciones al Código Urbano que se debaten en San Isidro, negó que impliquen un aumento desmedido de la densidad y aseguró que buscan facilitar el acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes, en Boulogne y Villa Adelina.
En medio del debate por las modificaciones al Código de Ordenamiento Urbano en San Isidro, el concejal de La Libertad Avanza y presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, Ricardo Antoniassi, defendió el proyecto oficialista y aseguró que el objetivo central es “generar condiciones para que los jóvenes puedan quedarse en el distrito”.
Durante una entrevista radial, el edil remarcó que no se trata de un nuevo código sino de “ajustes puntuales” sobre la normativa vigente, enfocados principalmente en las localidades de Boulogne y Villa Adelina. Según explicó, las modificaciones buscan impulsar el desarrollo en zonas que “quedaron en el tiempo” a pesar de contar con importantes nodos de transporte.
“El código actual es la base de toda construcción en San Isidro. Lo que se está haciendo son ajustes en cuatro ejes”, señaló Antoniassi. Entre ellos, destacó la protección de la costa —donde se busca prohibir la construcción de viviendas— y la preservación de la barranca, incorporando restricciones para evitar edificaciones en esa zona y garantizar el escurrimiento del agua.
Otro de los puntos centrales es la protección del patrimonio histórico. En ese sentido, el proyecto prevé que las construcciones anteriores a 1946 sean evaluadas por organismos técnicos antes de cualquier intervención, con el fin de determinar si corresponde preservar elementos originales, como fachadas.
Sin embargo, el foco del debate está puesto en los cambios para la zona oeste del distrito. Antoniassi explicó que los ajustes se concentran en corredores específicos como Avelino Rolón, Avenida de Mayo (Adelmar) y Paraná, donde se busca facilitar el desarrollo urbano sin modificar parámetros clave como la altura permitida.
En ese marco, el concejal puso el acento en la situación habitacional de los jóvenes. “Hoy no tienen posibilidades de quedarse. O construyen informalmente en el fondo de la casa de sus padres o se van a otros municipios”, afirmó. Como respuesta, el proyecto propone flexibilizar requisitos para la construcción de dúplex en lotes típicos de 8,66 metros de ancho y reducir las superficies mínimas para unidades funcionales: de 55 a 35 metros cuadrados en monoambientes y de 55 a 45 en dos ambientes.
Para Antoniassi, estas medidas permitirían “un ticket de entrada más accesible” tanto para quienes buscan construir como para inversores, generando mayor oferta de vivienda. “No estamos inventando nada, son modelos que ya funcionan en municipios vecinos”, sostuvo.
Respecto al impacto en los servicios públicos, el edil aseguró que el crecimiento está contemplado en los mecanismos actuales. “Cada desarrollo requiere prefactibilidad de servicios. Las empresas como Edenor, Aysa o Naturgy evalúan si pueden abastecer o si hay que hacer inversiones”, explicó, y agregó que la expansión urbana “favorece la actualización de la infraestructura”.
El proyecto ya cuenta con despacho de comisión y podría votarse en breve. Si bien Antoniassi reconoció que hay sectores de la oposición que expresaron reparos, indicó que “no hay críticas formales” y cuestionó versiones que hablan de una “explosión de la densidad” o la construcción de “rascacielos”.
Finalmente, el concejal también destacó obras y políticas de la gestión municipal, desde mejoras en espacios públicos hasta iniciativas en seguridad y educación, y consideró que el contexto general acompaña el impulso de estas modificaciones.
“Estoy convencido de que esto es beneficioso para los vecinos y que puede ser un legado para las próximas generaciones”, concluyó.

