El BCRA sumó más de USD5.400 millones en cuatro meses, mientras el riesgo país bajó. Sin embargo, persisten interrogantes sobre el atraso cambiario, la presión sobre las reservas y la continuidad del cepo.
El Banco Central aceleró la compra de divisas y logró acumular USD457 millones en la última jornada, lo que elevó el total adquirido a USD5.425 millones en apenas cuatro meses. Este movimiento generó una señal positiva en el mercado financiero. En paralelo, el riesgo país retrocedió hasta los 553 puntos, aunque se mantuvo en niveles altos.
El escenario internacional aportó cierta calma tras una tregua en el conflicto bélico global. Sin embargo, el atraso del tipo de cambio volvió a instalar dudas sobre la solidez del esquema económico, en un contexto local e internacional que todavía mostró fragilidad.
El Gobierno sostuvo el cepo cambiario y mantuvo una política monetaria restrictiva. Esta estrategia buscó contener la demanda de dólares en un momento delicado. El consumo masivo siguió deprimido y la mora de los hogares alcanzó niveles elevados, lo que reflejó un deterioro en la situación económica.
En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, viajaron a Washington con el objetivo de avanzar en la segunda revisión del acuerdo con el FMI, que registró demoras desde enero. También buscaron destrabar un desembolso de USD1.000 millones.
El frente externo presentó desafíos relevantes. Según estimaciones privadas, los compromisos de deuda alcanzaron USD13.500 millones hasta fin de año, mientras que las reservas netas permanecieron en terreno negativo, en torno a USD1.394 millones.
Desde la consultora LCG advirtieron que el alivio en el riesgo país resultó limitado frente a las necesidades del programa económico. «El pequeño recorte en el riesgo país es una buena noticia si se tiene en consideración que gran parte de la estrategia económica se sustenta, en el corto plazo, en la entrada de capitales. De todos modos, sigue en valores muy altos y permanentemente estaremos actualizando la cuenta de dólares para el 2026. Esencialmente, estimaremos si las entradas de divisas por agro y energía, junto con posibles nuevas emisiones de deuda soberana y corporativa, resultan suficientes para compensar las salidas por dolarización, pagos de deuda, pagos de servicios y compras de productos importados».
Las dudas sobre la disponibilidad de divisas condicionaron la política económica. El Gobierno reforzó los controles sobre la demanda de dólares, tanto en empresas como en importaciones, y sostuvo restricciones sobre los mercados financieros. Al mismo tiempo, mantuvo el ajuste fiscal y monetario, aun frente a señales de malestar social por la caída del salario, el empleo registrado y la actividad en sectores clave.
La consultora Epyca puso el foco en la estrategia oficial para evitar presiones cambiarias. «Para evitar presiones por el lado de la demanda, la autoridad monetaria está recurriendo a la esterilización de los pesos que inyecta con sus compras en el mercado de cambios. Es decir, la compra de reservas no se está traduciendo en una expansión de la base monetaria. Esto, combinado con tasas de interés y encajes bancarios que recién empiezan a bajar, revela que la intervención sobre la liquidez es una condición necesaria para sostener el tipo de cambio en su nivel actual».
En esa línea, señalaron que el cepo cambiario mantiene un rol central dentro del esquema económico vigente. «En otras palabras, las necesidades de control sobre la demanda de pesos muestra que el cepo a las empresas no es un rezago del esquema anterior: es todavía una pieza funcional del modelo actual, basado en la apreciación cambiaria para reducir la (creciente) inflación. Así, el tipo de cambio real converge hacia los niveles de apreciación previos a las corridas cambiarias de mediados de 2025. Volver a ese punto sin haber resuelto las causas estructurales de aquella fragilidad es, cuanto menos, una apuesta arriesgada».
De este modo, el fortalecimiento de reservas convivió con un esquema económico que depende de restricciones y del ingreso de dólares para sostenerse, lo que dejó abierto un interrogante clave sobre su continuidad en el mediano plazo.
