Un grupo de vecinos hizo un acampe pacífico junto a los terrenos del ferrocarril Urquiza, donde comenzó la limpieza para la obra de un gran paso bajo nivel que planea la comuna. Protestan por la tala de árboles, entre ellos un histórico eucalipto, y por la falta de consulta popular para realizar la obra. Fueron agredidos por patotas el lunes por la noche y desalojados violentamente por la policía.
El pasado martes 7 de enero el histórico eucalipto de Martín Coronado gozaba de plena salud. Su longeva historia se remonta a tiempos memorables de nuestro país. Los más conocedores dicen que fue testigo vivo de la batalla de Caseros. Sin embargo, “el gigante”, como lo apodaban, no pudo resistir el paso de las topadoras de la empresa Construmex S.A., que planea construir un paso bajo nivel de gran envergadura. El episodio provocó la indignación de un grupo de vecinos que ya estaban alertados por la instalación de un obrador.
La municipalidad de Tres de Febrero tiene como una de sus metas de gestión para el 2014 la construcción de este túnel, con una inversión cercana a los 100 millones de pesos, en la calle Antártica Argentina, en Martín Coronado. El propio intendente Hugo Curto lo expresó como uno de sus objetivos de gobierno para el año que comienza.
Sin embargo, un grupo de vecinos no ve con buenos ojos el emprendimiento. Consultaron a un arquitecto para demostrar que la obra afectará al barrio, que se modificará la traza peatonal, y ven con recelo utilizar un túnel a pie con los problemas de inseguridad que afectan a la zona. Además creen que los comercios de la zona perderán clientes. Sin contar con el daño ambiental que genera destruir uno de los pocos espacios verdes que existen en la localidad.
Hace varios días decidieron acampar y realizar una protesta pacífica. También distribuyeron volantes para informar a otros vecinos sobre el problema. “La gente cree que el tunel será en Presidente Perón, pero ahí van a hacer solamente un cruce peatonal bajo nivel. El paso vehicular va a ser en Antártica Argentina. Ese es otro error en la información de los carteles de la obra. Significa que todo el espacio verde va a desaparecer, pero no quieren que el vecino se entere”, comentó Lautaro, de la comisión de vecinos.
Hubo un capítulo violento. El lunes por la noche una patota de barrabravas presionó fuertemente y amenazó a algunos vecinos que hicieron guardia en el Campito durante la noche. Y el martes, antes del mediodía, hubo roces con la policía. Se llevaron tres detenidos que pocas horas más tarde recuperaron la libertad.
Ahora, los vecinos abandonarán el acampe para evitar episodios violentos. Solamente quieren que se los haga participar en la toma de decisiones. Buscan que haya un estudio de impacto ambiental, información financiera del proyecto, acceso a planos y una consulta a la asamblea. “Vamos a llevar la denuncia al campo legal, pero sin ocupar el terreno”, dicen.

