Según trascendió las mismas tienen que ver con la falta de actualización del método de medición.
En medio de semanas convulsionadas para el Gobierno por la actividad legislativa, los casos de fentanilo y las denuncias recibidas por supuestos pedidos de coima en el área de discapacidad, se suma un nuevo problema que impacta de lleno en el relato del gobierno. Esta semana renunciaron dos funcionarios claves del INDEC, encargados de medir la pobreza y el empleo, por una supuesta manipulación de las estadísticas.
Las renuncias de Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida del Indec, y de Georgina Giglio, directora del Índice de Precios al Consumidor, terminan por alimentar las sospechas de un instituto de estadísticas amañado. Esto tiene que ver con la actualización del método de medición de Pobreza y del propio IPC.
Cabe destacar que bajo la órbita de Manzano, estaban los números vinculados a la pobreza y al empleo, dos de las áreas más sensibles.
La nueva metodología de medición estaba lista según había anunciado Marco Lavagna, sin embargo, la misma nunca se terminó por aplicar, quizás por temor a afectar el relato oficialista respecto de la inflación y la pobreza.
El Indec informó que Giglio «regresa a cumplir funciones en la dirección Provincial de Estadística de la Provincia de Buenos Aires por cuestiones personales» y será reemplazada por Josefina Rim.
Esta situación ya había sido denunciada por un conjunto de gremios a principio de año, que adelantó que por la desactualización en 2024, se ocultaron cerca de 15 puntos de inflación. «Hoy podemos demostrar que el Indec utiliza una metodología de cálculo desactualizada. El Gobierno no se atreve a modificarlo porque develaría que la inflación es mayor que la publicada», sostuvieron en el comunicado que encabezó la CGT.
«Este método desactualizado oculta que el poder de compra de los trabajadores se redujo un 50% en los últimos años«, agrega el texto
