La diputada y candidata a vicepresidenta de Javier Milei quedó expuesta por unas imágenes en donde se la ve en una movilización junto a Cecilia Pando pidiendo libertad a los represores. Su pasado político relacionado a la milicia.
En las últimas horas se ha viralizado unas fotografías de hace 18 años en donde Victoria Villarruel, la candidata a vicepresidenta de Javier Milei, aparece como una participante activa en las marchas que organizaba Cecilia Pando para reclamar la libertad de los genocidas detenidos. Pese a que la diputada nacional no muestra públicamente su adhesión a la dictadura y dice que únicamente visitó a represores porque estaba realizando una investigación para sus libros, las fotografías que la muestran manifestándose afuera de los tribunales de Comodoro Py a favor de quienes denominan “presos políticos” arrojarían otra postura.
En esa época, la candidata acompañaba a Pando en la presentación en sociedad de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina (AFyAPPA). En su primera movilización repartieron volantes en los que llamaban a “enfrentar las arbitrariedades, el autoritarismo y las injusticias con decisión y valentía”.
En la fotografía se ve una Victoria Villarruel más joven y con lentes de sol como vincha. La foto fue sacada por el fotoperiodista Enrique García Medina. En la imagen se ve a Villarruel junto a un cartel amarillo que dice: “Kirchner llama delincuentes a los que nos salvaron del terrorismo subversivo”.
Es que, a Villarruel le sobran los motivos para defendar a la milicia ya que ella es parte de la familia militar. Su padre, Eduardo Marcelo Villarruel, era teniente coronel del Ejército. Se enorgullecía por haber estado en Malvinas y en la lucha contra la «subversión» tanto en el ámbito urbano como rural. El tío de la diputada, Guillermo Ernesto Villarruel, llegó a estar detenido por crímenes de lesa humanidad.
A principios de este año, Pando fue entrevistada por Patricia Soprano, una abogada y youtuber pro-vida, que le pidió que definiera en pocas palabras a determinados dirigentes. Cuando le consultó por Villarruel, Pando contestó: “Es una buena política” y que “A Victoria la conozco 18 años atrás”.
Seguidamente, Pando afirmó que Villarruel visitaba a los condenados en la cárcel pero no con fines periodísticos: «Victoria defendía la casua de los presos políticos en su momento. Vos sabés que yo conocí el tema por Victoria Villarruel, porque ella me llevó a la cárcel a conocerlos. Ella me estimuló para que hiciera una asociación que protegiera a los militares que estaban ilegalmente detenidos. Muchas cosas hicimos juntas, pero vio que era una causa bastante pesada». Además, se quejó amargamente porque la libertaria abandonó los encuentros con los genocidas: “Antes los iba a visitar muchísimo. Ahora como diputada, no”.
Asimismo, sin ningún tipo de esturpor, la activista aseguró que la candidata y ella crearon la asociación defensora de represores pero que permaneció poco tiempo: «Formamos una asociación que se llama AFyAPPA. Ella estuvo muy poco tiempo trabajando porque era una causa bastante pesada y prefirió irse con las víctimas. Viste con las víctimas no hay mucho para decir…»
La abogada querellante Guadalupe Godoy también encontró un registro de un ingreso de Villarruel a la cárcel de Marcos Paz para visitar al represor de la ESMA Norberto Cozzani. Su nombre estaba junto al de Cecilia Pando, por lo que se presume que fueron juntas.
Sin ánimos de querer guardar secretos, Pando acusó a Villarruel de haber firmado libros que, en realidad, escribía Alberto González, un represor de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) condenado a prisión perpetua.
En cuanto a su pasado, Villarruel asegura que ella solamente militó en el Celtyv. Sin embargo, en el juicio por el Operativo Independencia en el que declaró como testigo experta, le tuvo que reconocer al fiscal Agustín Chit que previamente había militado en la Asociación Unidad Argentina (Aunar).
Aunar se trata de una asociación civil que se creó hacia finales de 1992. Según un la Aunar, ésta se creó por el «desprestigio, la propaganda adversa ‘oficiliazada’ contra las instituciones de la República, tales como la Justicia, la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas». Su fundador fue Fernando Exequiel Verplaetsen, ex jefe de inteligencia en 1976 del Comando de Institutos Militares con asiento en Campo de Mayo. Verplaetsen, además de ser un cruzado de la represión dictatorial, cosechó dos condenas por su actuación en Campo de Mayo.
Aunar también se opuso a las extradiciones de militares que reclamaba, desde España, el juez Baltasar Garzón. La organización fue una férrea opositora a la política de juzgamiento del kirchnerismo e incluso difundió comunicados preguntándose si alguna vez hubo 30.000 desaparecidos, el mismo concepto que ahora replican Villarruel y Milei.
En 2006, Aunar se ramificó y creó el Celtyv, que terminó a cargo de Villarruel y fue parte de la estrategia que buscaba, a base de denuncias contra militantes de los ’70, forzar una amnistía general que beneficiara a los militares y policías que actuaron durante los años del terrorismo de Estado.
Hasta el 2021 Aunar se mantenía activa en redes sociales. El año pasado, participaron de un acto en la sede de la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) en el cual terminaron vandalizando a la estación de subte Rodolfo Walsh.
En septiembre de este año, Villarruel llevó la teoría de los dos demonios a la Legislatura porteña con una ponencia que generó un amplio repudio de la ciudadanía, con una masiva movilización a la puerta del recinto. En ese marco, Villarruel habló de «víctimas del terrorismo» que dijo fueron «negadas» en sus «derechos a la verdad y la reparación», al tiempo que agregó que miembros del ERP y Montoneros quisieron instalar un Estado «autoritario, comunista, basado en la tiranía y que busca negar la esencia del ser humano». Y también lanzó: «Los que se oponen a este homenaje son los que tienen las manos manchadas con la sangre de nuestros seres queridos».
