Tras la ajustada aprobación en el Senado bonaerense, el proyecto que habilita más de dos mandatos para legisladores y concejales enfrenta un panorama complejo en la Cámara Baja por divisiones internas y falta de consenso con la oposición.
Luego del empate en el Senado bonaerense que fue resuelto por el voto de la vicegobernadora y titular del cuerpo, Verónica Magario, el proyecto que busca restituir las reelecciones indefinidas para diputados, senadores y concejales debe pasar ahora por la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Allí, el trámite aparece aún más complicado: el panorama aparece complicado por las divisiones internas en el oficialismo, el escaso tiempo y el poco diálogo con los sectores opositores.
La iniciativa deberá debatirse y sancionarse antes del 19 de julio, fecha límite para presentar las listas de candidaturas provinciales y municipales. Si no se convierte en ley antes de ese día, el proyecto pierde efecto: los actuales legisladores que ya cumplieron dos períodos consecutivos no podrán renovar su banca. Se trata de 21 legisladores (12 diputados y 9 senadores) y más de 100 concejales distribuidos en los 135 municipios bonaerenses.
Para que el proyecto redactado por el senador, Luis Vivona, comience a tratarse en Diputados necesita ingresar formalmente a través de una sesión aún no convocada. Desde distintos bloques estiman que podría realizarse el próximo miércoles. De avanzar, pasará por las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General, pero luego necesitará al menos 47 votos en el recinto para ser aprobado (mayoría simple).

El principal desafío para Unión por la Patria es la falta de acuerdo en su propia tropa. De sus 37 diputados, 10 responden al Frente Renovador (FR) -incluido Alexis Guerrera, presidente del cuerpo-, un sector que ya expresó públicamente su rechazo a la iniciativa. Guerrera se mostró en contra a habilitar reelecciones indefinidas, postura que complica aún más al kirchnerismo, ya que no podría recurrir a un desempate como ocurrió en el Senado.
Los diputados renovadores son Germán Di Césare, Rubén Eslaiman, Ricardo Lissalde, Juan Malpelli, Luciana Padulo, Carlos Puglelli, Ayelén Rasquetti, Nicolás Russo y María Fernanda Bevilacqua. Parte de ellos, publicaron en redes sociales su postura en contra del proyecto, por lo que el kirchnerismo tendría que buscar votos por otras corrientes.
A esto se suma la previsible ausencia de Lucía Klug, diputada de Patria Grande, espacio liderado por Juan Grabois, que también se opone al proyecto. Con este escenario, La Cámpora, los sectores alineados con Axel Kicillof y el Movimiento Derecho al Futuro suman solo 26 legisladores. Para alcanzar el número necesario, el oficialismo debería buscar al menos 21 adhesiones adicionales fuera de su bloque.
Por el lado de la oposición, los bloques de PRO (13), La Libertad Avanza (13), la UCR (15 en sus dos vertientes), la Coalición Cívica (3), Acuerdo Cívico (7) y el Frente de Izquierda (2) mantienen una posición firme en contra. «La iniciativa rompe con el pacto con la sociedad que en 2016 puso límites a los privilegios políticos», sentenció el senador Christian Gribaudo, jefe de bloque del PRO, en el debate que se desarrolló en el Senado.
Cómo votó cada uno de los senadores el proyecto de reelecciones indefinidas
En este entramado, el rol del bloque Unión, Renovación y Fe será clave. Tradicionalmente ha sido funcional al oficialismo cuando le faltaron votos, pero su presidente, Gustavo Cuervo, aseguró en mayo que no respaldará la propuesta. Si su bancada (9 votos) actúa en bloque o repite la maniobra de abstención de la senadora Ventura, el kirchnerismo podría ganar tiempo, aunque no aseguraría la sanción.
Una incógnita adicional es la posición que adoptará Silvina Vaccarezza, la única diputada del espacio que responde a Emilio Monzó. El antecedente del senador, Marcelo Daletto, quien votó a favor de la reforma, podría marcar una línea o, por el contrario, haber sido una decisión aislada. Si Vaccarezza opta por el rechazo, el proyecto sufriría un nuevo revés.
En síntesis, a contrarreloj y con más incertidumbres que certezas, el proyecto de reelecciones indefinidas enfrenta un panorama complejo en Diputados. Y, a diferencia del Senado, no hay margen para un empate que salve las papas, como se dice coloquialmente.
