La ministra de Trabajo ratificó que Nación acompañará las propuestas de dos diputados referenciados con el sindicalismo oficialista.
Reducción de jornada laboral: qué dicen los proyectos de Diputados
Los proyectos, que apuntan a mejorar la productividad y promover acciones que fomenten la demanda laboral, podrían confluir en una iniciativa de entre 36 a 40 horas semanales de trabajo como máximo, que se repartan entre cuatro o cinco días obligatorios. Si se trabaja más, los empleadores deberían pagar horas extras. La actual Ley N° 11.544 de Jornada de Trabajo sostiene que la duración del día laboral no podrá exceder las ocho horas diarias o 48 semanales.
Si se tiene en cuenta que cerca del 80% de los trabajadores argentinos sufren «burnout«, síndrome que la OMS incorporó como padecimiento laboral por considerarlo estrés crónico con impacto en la salud y el desempeño, las medidas que busquen modificar las relaciones laborales precisarán abordajes más integrales que las urgencias de ciertos sectores por discutir nuevas modalidades de indemnización o la reducción de cargas impositivas.
«La realidad demostró que con la reducción de la jornada laboral no hay merma en los niveles de productividad, que se reduce el ausentismo y que los accidentes laborales disminuyen», indicó Hugo Yasky en Ámbito, y se preguntó «¿por qué seguir sosteniendo una jornada laboral anacrónica?».
Reducción de jornada laboral: la experiencia en empresas argentinas
Además de las reducciones en las jornadas laborales que atravesaron en este siglo países como Reino Unido, España, Grecia, Islandia, Noruega, Japón, Suecia, Alemania o Colombia, existen empresas nacionales que ya implementaron semanas de trabajo con menor carga horaria. En el sector de tecnologías, compañías como la mendocina Midas, la cordobesa Global Think Technology o la porteña Quales son algunos de los ejemplos que redujeron la jornada laboral y aún sostienen este sistema por las mejoras productivas que se alcanzaron.
Judith Irusta, Chief People Officer de Quales, sostuvo a Ámbito que esta modificación en su esquema de trabajo «es mejor para el negocio porque trabajamos con personas más felices, que son más productivas. Las personas reciben lo que más quieren, que es tiempo, cuidan el beneficio y además cuidan a la empresa”.
Los resultados preliminares de la implementación de la semana laboral reducida fueron alentadores: mantuvieron un 100% de productividad, redujeron el ausentismo eventual e incluso notaron que los trabajadores organizaron sus turnos médicos u otros asuntos personales en ese tiempo extra, lo que redujo las ausencias en el resto de los días. Destacan además que la menor rotación implica una enorme reducción de los costos, en particular en la capacitación. “Se respira bienestar y satisfacción”, concluye Irusta, responsable de la implementación de la política.
