El ministro ya planteó un problema de nombres en la actual estructura gobernante. La forma en la cual están repartidas las carteras también sería un problema según su visión.
La final Massa vs Milei se está disputando estratégicamente. Mauricio Macri y Patricia Bullrich salen a jugarla en el equipo del libertario con un discurso claro: ‘Massa es la continuidad kirchnerista’.
Con este discurso, los del Pro y los libertarios plantean que el Ministro de Economía es la continuidad del gobierno de Alberto Fernández (2019-2023), el cual a su vez comparan con los 12 años kirchneristas (2003-2015).
En la banda contraria, Massa intenta, como puede, adjudicarse las buenas y despegarse de las malas gestiones de esos gobiernos. Tal es así que en la campaña vimos poco y nada al Ministro junto a Alberto Fernández (tres veces) y Cristina Kirchner (dos veces).
En continuidad con esa línea, el propio Sergio Massa dijo en una entrevista que «la mitad de los que son funcionarios en este gobierno, conmigo no lo serían».
Esta campaña de despegue no está fallando. En la militancia y adherentes propios, el Ministro generó un clima de esperanza, como si él fuera la solución a una mala actualidad (En la cual gobierna su propio color político, irónicamente).
Si nos ponemos bilardistas, los resultados no le escapan a los deseos que tenía el peronismo tampoco. Inicialmente se les fue la mano con la estrategia de fiscalización y búsqueda de destrucción interna de JxC, ya que Milei se empoderó con su triunfo en las PASO. Pero, en las generales, el amplio triunfo de Massa respaldó la buena estrategia de campaña.
Quizás el único traspié fue brindarle demasiadas herramientas al candidato liberal en la primera vuelta.
Sin embargo, la estrategia de hacer de Sergio Massa una renovación y una nueva esperanza, continua. Y también lo hace en la realidad efectiva, ya que el propio Ministro plantea cambiar varias cosas en caso de sentarse en el sillón presidencial.
El principal problema e esta gestión sería, según Massa, cómo se repartieron los cargos, ya que cree que cada sector de la coalición debe manejar su área integrada verticalmente, sin collages como el visto en el Ministerio de Economía de Guzmán, donde el Ministro era de Alberto Fernández y había secretarías de La Cámpora.
A su vez, la fuerte diferencia de Massa con la actual gestión está en la toma de decisiones: Si un funcionario hace algo mal, se lo echa.
El ejemplo en esta contundencia se encuentra en los sucesos de las últimas horas: La advertencia de Massa a las abastecedoras de combustible por el faltante. «Si no se normaliza el martes, no podrán exportar». La decisión que le faltó a Alberto Fernández en, por ejemplo, Vicentín.
