Las celebraciones por el Día de la Lealtad Peronista dejaron fotos de la diversidad que tiene el Frente de Todos. Hubo tres grandes actos donde cada uno reclamó por lo suyo. Las principales demandas son sobre cómo mejorar la economía de bolsillo, y fundamentalmente saber cómo se armarán las listas el año que viene. Los desafíos de Sergio Massa.
El 17 de octubre fue una muestra actualizada de las fragmentaciones que tiene Frente de Todos, pero además mostró una foto adelantada que anticipa la disputa que habrá en la conformación de listas del 2023. Un poco con la disputa de la rosca, y otro poco con la posibilidad creciente de que haya PASO entre los distintos sectores del Peronismo.
Las fotos más potentes fueron en Plaza de Mayo, con Máximo Kirchner, Pablo Moyano, y sectores gremiales alineados con Cristina como la CTA. También en Obras Sanitarias, con toda la pirotecnia de la CGT y los tradicionales “gordos”. Y finalmente, en La Matanza se convocaron el Movimiento Evita y otras organizaciones sociales. Alberto Fernández no asistió a ningún encuentro y, extrañamente, mostró cierta habilidad política para esquivar las esquirlas de la jornada. Encabezó un acto de gestión en Cañuelas y desde allí saludó la Lealtad Peronista.
Todas las tribunas le quieren marcar las costillas al gobierno y al presidente Alberto Fernández, ya licuado de cualquier resquicio de poder posible. De manera solapada, los pedidos son para la cartera de Sergio Massa, quien se erige hoy como la figura más fuerte de la gestión.
Sin bien en la CGT parece haber uno de los pocos actores que aún sostienen al presidente, en Obras Sanitarias se dijo sin pudor que “gusta Sergio Massa como candidato a Presidente” porque fue el único que se quiso hacer cargo de una situación difícil.
En la recta final del año, Massa y Alberto analizan montos y refuerzos económicos, con un programa de Precios Justos para 1.500 productos. La inflación anual puede superar el 100%. Los gremios presionan para reabrir paritarias y Pablo Moyano ya adelantó que busca incrementos acumulados del 131% para los Camioneros.
Fuera de las sumas fijas para jubilados o indigentes, o de las negociaciones de sindicatos que representan a trabajadores formales, aparece una millonada de personas que desarrollan actividades de manera autónoma o profesionales que parecen no tener quien los represente para defender sus ingresos. Son las clases medias que vienen perdiendo poder adquisitivo hace ya 6 años.
El Ministerio de Economía está condicionado por el acuerdo con el FMI, que exige una meta de 2,5% de déficit primario para este año.
En el Gobierno aseguran que habrá refuerzos para todos los sectores de la economía, pero remarcan que no se anunciará hasta que se apruebe el Presupuesto. Hoy, los bonos y sumas fijas de fin de año son una de las monedas de negociación en el debate en el Congreso por la ley de leyes, que se encuentra en plena ebullición. Las charlas están más tensas dentro del Frente de Todos que con la oposición de Juntos por el Cambio.
Volviendo a los actos por el Día de la Lealtad, en Obras Sanitarias la CGT presentó una nueva herramienta política. El pedido fue explícito: quieren formar parte de la toma de decisiones del gobierno, integrar las listas nacionales, provinciales y distritales, y ocupar cargos sin designaciones a dedo ni dependencia del kirchnerismo. O sea de Cristina. “¿Qué tiene La Cámpora que no tengamos nosotros?”, fue una de las reflexiones desde el escenario.
Ese acto fue encabezado por Héctor Daer de Sanidad, Gerardo Martínez de la Construcción y Andrés Rodríguez de los estatales de UPCN. Los reclamos se hicieron casi al mediodía. Unas horas después habló Máximo Kirchner en Plaza de Mayo.
Junto al titular del PJ bonaerense estuvieron Hugo Yasky de la CTA, Roberto Baradel de SUTEBA y Pablo Moyano de Camioneros. “El desafío por delante no es ver quién tiene lugar en las listas”, indicó Máximo, a sabiendas de que no tendrá que preocuparse por saber quién anota los nombres. Y agregó que “los trabajadores son los que hoy están esperando de una buena vez que dejen de traicionarlos”.
La crisis económica que trajo la pandemia y profundizó la Guerra en Europa, que sazonó con fuerza las internas políticas del Gobierno, pone en el incómodo escenario a kirchneristas y gremialistas de explicar por qué crece la pobreza y el salario no alcanza.
En esas tensiones terciaron los movimientos sociales convocados por el Movimiento Evita de Emilio Pérsico en La Matanza, con Somos Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa, entre otros. Son espacios con cargos en el gobierno nacional. En el estadio de Laferrere reclamaron que se mantegan las PASO. Buscarán competir en los distritos de la Provincia de Buenos Aires y mostrar la fuerza de la territorialidad y la militancia entre los sectores más vulnerables, ahí donde la burocracia sindical y la obediencia debida del kirchnerismo parecen no llegar con tanta fuerza. Además, pidieron más y mejores herramientas para recomponer el salario.
Básicamente, con distintos tonos y acusaciones cruzadas, en los tres escenarios se plantearon los mismos temas: tensiones por el futuro cierre de listas y urgencias económicas.
