El mandatario de San Isidro no concurrió al acto en el Complejo Plaza porque estaba de licencia; igual resulta evidente que en estos momentos prefiere evitar pronunciamientos contundentes en torno a la Concertación. Declaraciones del intendente interino, Carlos Castellano.
El viernes 1 de agosto, en San Martín ocurrieron dos sucesos relevantes. El institucional: la presidenta Cristina Fernández, el gobernador Daniel Scioli y Ricardo Ivoskus anunciaron varias obras públicas, destacándose la pavimentación de 147 calles de tierra.
Y el hecho político que, quizá, tuvo más resonancia. Antes del acto en el Complejo Plaza, en la Municipalidad se llevó a cabo una reunión entre referentes de la Concertación Plural que confirmaron su acompañamiento al proyecto del gobierno kirchnerista.
En esa foto, en la cual hubo ministros, legisladores y algunos jefes comunales, faltó el intendente Gustavo Posse, quien no estaba en el país, y en su lugar asistió Carlos Castellano, presidente en el Concejo Deliberante del bloque Acción Vecinal San Isidro es Distinto.
Más allá de esta ausencia amparada en una licencia, hace meses no participa en actos en Casa Rosada, ni integra las comitivas en viajes oficiales; tampoco formó parte de las caravanas de apoyo al Gobierno en pleno apogeo del enfrentamiento con el campo.
Cada vez se diferencia más de sus colegas de zona norte. Junto con Enrique García fueron de los primeros radicales que se sumaron al aluvión k; en la actualidad, mientras el funcionario de Vicente López apuesta todas sus fichas a la Concertación, Posse consolida su partido vecinalista y, según trascendidos, no descarta antes de que asome el nuevo año la posibilidad de integrar un radicalismo unificado de la mano de Julio Cobos.
Incluso, la relación entre ellos quedó deteriorada después de octubre debido a la postulación de legisladores.
Con Ivoskus parece que también tomaron caminos diferentes. El sanmartinense cambió su relación con el kirchnerismo bajo el paraguas de este espacio, que en el acto del Plaza llamó “concepto político”; y comenzaron a concretarse obras postergadas.
Tal como algunos señalan, da la impresión que el jefe comunal de San Isidro prefiere por estos días guardar silencio en cuanto a definiciones y mantenerse al margen de la Concertación. A nivel institucional aún no le pasaron factura: recientemente liberaron recursos para la realización de cloacas.
Castellano, por su parte, ante este medio negó de forma abierta tal distanciamiento. Dijo, asimismo, que el término “radicales k” limita y que en el plano local apuestan al vecinalismo.
En cuanto al encuentro del viernes, consideró que quedó plasmada la “voluntad política de conservar el espacio” y en línea con dicha diplomacia, agregó que debe respetarse “la identidad partidaria a través de un amplio consenso”. Destacó que va más allá de los actores, en alusión a la situación complicada de Julio Cobos.
Además explicó que su presencia en el acto respondió a la importancia para la gestión de obras que permiten “el desarrollo de Buenos Aires”. Tal vez, con estos gestos más allá de la indefinición del jefe político, San Isidro también pueda avanzar en el mejoramiento de 200 calles.

