El dirigente Sebastián Galmarini opinó sobre la polémica del Viejo Hospital y las declaraciones radiales del intendente Gustavo Posse.
La Corte Suprema rechazó el pedido de la ONG Brazos Abiertos para estudiar el fondo de la cuestión, y de este modo dejó firme el fallo de la Corte provincial respecto de la posibilidad de venta del predio. La Corte provincial decidió la venta en un fallo ajustado 4 a 3, y previamente a ello, en primera instancia, se le reconoció la legitimidad del planteo e hizo lugar a la medida cautelar. Eso significa que para llegar a la Corte de la Nación el municipio perdió en otras instancias.
Esto no le da lugar Gustavo Posse a decir verdades a medias o mentirle directamente a nuestra comunidad. El conflicto por la venta del Viejo Hospital es producto de la mala administración municipal, que a sabiendas de la donación con cargo por parte de la Damas Rosadas -predio que debía ser destinado para la atención de la salud-, conociendo las más de 10 mil firmas recolectadas por los vecinos en franca oposición a su venta, y los no menos de 10 proyectos presentados desde diversos sectores sociales, decidió realizar un nuevo negocio inmobiliario. No solo rechazan la venta los vecinos de la ONG que se presentó judicialmente, sino que varias asambleas de vecinos de las diferentes localidades y autoridades de otras fuerzas políticas no coincidieron con su decisión autoritaria y conflictiva.
Que Posse se haga cargo de sus errores. La verdad que el Intendente tiene razón cuando dice que es increíble esta historia. No es la primera vez que el Gobierno municipal no puede resolver los cuestionamientos planteados por su comunidad. En este caso, el municipio va a tener que afrontar los costos del conflicto por los 7 años de demora en la entrega del predio, pero no es cierto que lo va a transferir a la ONG, porque fue la Justicia la que habilitó a ese grupo de vecinos para presentarse como parte activa del proceso. Si bien es cierto que nuestro municipio no es conflictivo, el Gobierno municipal los crea como en los casos de la venta del predio de Thames y Panamericana, la venta del Campo de Deportes Nº 9 de Boulogne, o el recordado muro sobre la Avenida Uruguay.
Al igual que propone el intendente en sus declaraciones, quiero un San Isidro que recupere la distinción perdida, con parques públicos, plazas, seguridad y altos niveles de calidad de vida, pero él debería comprender que donde no existe el consenso y no presta atención a esas demandas, hay un potencial conflicto futuro".
