La posición de Nicolás Capaldo se ha convertido en uno de los tantos puntos polémicos del presente de Boca Juniors en relación a la conformación del equipo de Russo, y que también roza de cerca los tironeos y los manejos no del todo claros del controvertido Consejo de Fútbol.
Por Fab Spina
No se puede dejar de soslayar que la aparición de Capaldo en esta nueva función se da a partir de las no-renovaciones de contratos de Julio Buffarini y Leonardo Jara, habitantes naturales de la posición donde ahora juega Capaldo. “Mágicamente” Miguel Russo deja de confiar en ellos. Son muchos los rumores de la bajada de pulgar hacia estos jugadores de parte de la dirigencia, pero en este caso no pondremos el foco en ello.
Boca tiene pozos en el rendimiento y problemas de funcionamiento en todas sus líneas, pero en relación a su sector defensivo, tiene variantes en la zaga central y carece de alternativas por los laterales. Principalmente en el sector derecho, donde, además del dudoso escenario citado respecto de la situación contractual de Jara y Buffarini, hace rato que ninguno de ellos tienen rendimientos convincentes.
Desde el comienzo de la Superliga Argentina, Russo sorprendió colocando a Nicolás Capaldo marcando ese lateral derecho.
Hasta ahora en los partidos que ha jugado allí sus actuaciones fueron correctas. Pero en la ola de críticas que le caen a Miguel Russo por el flojo desempeño de su equipo, también se puntualiza el “desperdicio” que significa el hecho de ubicar a Capaldo en esta nueva función, en desmedro de una función más importante en el equipo, como es la de mediocampista.
Por suerte el fútbol es materia opinable, y nos podemos dar el lujo de disentir con el tribunal mediático, y creer que quizá es una buena idea que Capaldo juegue como marcador de punta. Nicolás ha tenido buenas actuaciones jugando en el centro del campo, pero no ha logrado consolidarse. Es un jugador con un grandísimo despliegue y muchas condiciones, pero tiene una clara tendencia al desorden, y eso termina siendo perjudicial para el equipo. Sobre todo si el equipo juega con doble cinco, con pocos jugadores habitando la mitad de la cancha de forma posicional. El gran despliegue de Capaldo y los largos kilómetros que recorre durante los 90 minutos, se terminan convirtiendo en un punto débil de la estructura colectiva, cuando comienzan a aparecer agujeros a sus espaldas, o cuando el vértigo y la entrega parecen llenar los ojos de los espectadores, pero no son una grata noticia para los defensores que tienen que cubrir esas espaldas. Al circuito de juego del equipo, el Capaldo mediocampista le suma velocidad, pero también le suma caos, y a veces, demasiadas imprecisiones.
No es el objetivo de estas líneas marcar los errores de Capaldo, al contrario, la idea es reivindicar sus condiciones, que son muchas. Velocidad, entrega, dinámica, buen manejo del balón, predisposición para llegar al área rival, sorpresa. Valentía para tener la pelota y personalidad para calzarse la camiseta de Boca y jugar partidos de alta presión cuando tiene apenas alrededor de 20 años. Son muchas las buenas de Capaldo, por ello se puede confiar en él cuando miramos a futuro pensando que la experiencia le dará algunas cosas que todavía no tiene.
Y por ello también podemos animarnos a coincidir con Russo en esta hipótesis de que Capaldo puede cumplir perfectamente la función de marcador lateral. Su velocidad y capacidad para la recuperación le dan un escenario apto para jugar de eso.
¿Que quizá hoy por hoy le falta oficio? es cierto. Todos los puestos tienen secretos que solo se conocen haciendo camino al andar. O sea, de manera similar a lo que tiene pendiente para consolidarse como mediocampista: le falta corregir cierto desorden, y eso se lo daría la experiencia… Quizá en el lateral, el caos se note menos, la línea lo ordene, y los secretos más encriptados del puesto los conozca con la experiencia.
Hay otro matiz que apuntala la prueba de Russo, y es que Nico tiene más condiciones naturales que la media de los marcadores de punta, con lo cual, ajustando esos detalles del oficio, sus características pueden llevar su techo por encima de las capacidades más convencionales de los laterales.
Y sumado a ello, en el nuevo esquema defensivo que planteó el DT frente a River, con tres centrales y dos laterales volantes, esas características de Capaldo son todavía más apropiadas.
Entre las críticas donde se señala la “locura” de Capaldo jugando de 4, se agrega la idea de que le están haciendo un mal a su carrera, argumentando el punto de vista monetario respecto de una futura venta, ya que un mediocampista suele tener mayor valor de reventa que un lateral.
Frente a eso me pregunto:
Si Capaldo se consolida como lateral ¿qué sería mejor para Capaldo y su valor de reventa? ¿ser suplente de mediocampista o ser titular jugando de lateral? Y redoblo la pregunta: ¿qué sería mejor para Boca?, ¿un Capaldo no consolidado, que alterna buenas y no tan buenas como mediocampista, o un lateral joven y afianzado, con capacidades naturales que lo pueden hacer trascender de la media de su puesto?
El tiempo dará respuesta como casi siempre, mientras tanto Nicolás Capaldo, el próximo domingo seguirá saltando a la cancha como titular y sumando horas de vuelo en el lateral derecho.
