El día 15 de marzo de 2016, puede quedar en la memoria colectiva como otro acto más de la cobardía y el oportunismo travestido de representantes del poder legislativo para arremeter el futuro de generaciones enteras en nombre de una mejora económica al país que nunca llegará.
Por Miguel Balbuena, referente Movimiento Popular Mariano Moreno
El hecho de dar quorum para el inicio de la sesión donde se busca derogar las leyes 26.017 y 26.886, llamadas ley cerrojo y de pago soberano, es un acto no solo de mezquindad y conveniencia política sino de temor y falta de ética a los intereses del pueblo en su totalidad. Que un legislador o legisladora nacional manifieste que va a tratar “con la mayor seriedad posible” el tema para buscar el beneficio del país para que este ingrese nuevamente al mundo es una vil mentira armada desde las esferas del poder financiero para que, una vez más, Argentina tome deuda y se enriquezcan los mismos actores de siempre. Estos son, bancos y grandes empresas transnacionales que adquieren divisas para girar a sus casas matrices sin ningún tipo de control, empobreciendo al país y generando una antesala de crisis social y económica.
A fines de la década del 90 la deuda externa argentina era tal que cada habitante debía afrontar una deuda de 4004 dólares [1] per cápita. Eso se logró revertir y ahora, en nombre de la gobernabilidad, las instituciones y la democracia políticos que se rasgan las vestiduras en nombre del republicanismo socialdemócrata o aquellos que pretenden levantar las banderas de la justicia social intenta entregar al país a las fauces de los lobos más feroces de la especulación financiera internacional.
Tener memoria es haber aprendido de lo construido pero también de los errores y descalabros que ha vivido el pueblo cuando las promesas vienen con música de Wall Street acompañado con globos pero con tan poca profundidad en torno a las políticas públicas, el rol real del Estado y el bienestar de toda la población en su conjunto.
Decir NO a los buitres es decir no al saqueo de la Argentina. No a hipotecar y entregar el país al casino internacional de las finanzas. No al desempleo, al ajuste y no al miedo por una crisis social y económica. Es decir sí por la soberanía, por la libertad plena de un país a decidir su futuro y a escribir su propia historia. Ejercer el pleno derecho a construir una nación liberada y justa para cada habitante del país. Por ese sueño emancipador que dieron nuestros líderes a lo largo de la historia. Por una Argentina Libre y Soberana, NO A LOS BUITRES. NO AL QUORUM ENTREGUISTA.
