En comunicación con el programa Otra Oportunidad de UrbanaBA, Tomás Orduna, infectólogo del equipo del presidente compartió su análisis de las nuevas restricciones. Dijo que “es una posibilidad” que “las medidas pueden se pueden prologar” y que la fiscalización “depende de los intendentes”. Entrevista.
¿Son tardías las medidas?
No, son correctivas. Se tomaron en función de números que cambiaron con uan velocidad no esperada. Las medidas de la semana pasada me parece que no se estaban cumpliendo de manera sostenida en los últimos 4 o 5 días, ni tampoco hubo fiscalización. El Ejecutivo decidió avanzar con restricciones que tengan un éxito mayor.
¿Y alcanzan?
Lo veremos en los próximos 7 u 8 días, porque el periodo de incubación promedio es de 6 días. Las medidas se pueden prolongar, es una posibilidad que el Ejecutivo puede evaluar en algún momento. Si dos semanas pasan a ser cuatro o no, va a depender del éxito que se tenga. Siempre hay posibilidad de que sean más estrictas. Esperemos que no haga falta.
Uno de las medidas que más revuelo generó es el tema de la vuelta a atrás en la presencialidad de las clases. ¿Podemos pensar que esta restricción va a durar solamente estas dos semanas, o se irá viendo?
Todos hemos acordado que adentro de los colegios las cosas se están haciendo bien. El momento del contagio no es principalmente dentro de los colegios, sino en todo lo que hace que haya clases presenciales: el uso del transporte público, los espacios sociales alrededor de las escuelas, la movilidad de los trabajadores de la Educación y de los alumnos.
Ya están circulando de manera comunitaria las nuevas cepas del virus. Viene creciendo semana a semana. ¿Con estas medidas se pueden frenar la propagación de esas cepas?
Cerrar no para, ralentiza. Esas cepas ya representan el 10% del total de los contagios. Tienen mayor facilidad para la propagación.
Recién dijiste que no descartabas medidas más estrictas en el futuro si el criterio epidemiológico así lo ameritaba, que es el criterio que se utilizaba para decidir el año pasado. Pero ahora hay nuevas variables: no hay plata y la gente está más cansada. ¿Se espera que la población vaya a cumplir las medidas si se extienden las nuevas restricciones?
El paso intermedio, que fue lo del viernes pasado, intentó no profundizar y ver qué ocurría con eso. Pero la verdad que los números explotaron. Y por otro lado, no había fiscalización adecuada, que espero que a partir de hoy eso ocurra.
¿A qué te referís?
Por ejemplo que los aforos de los muchos lugares se cumplan; si se dice que no puede haber más de 10 personas, que no haya 20; etcétera, etcétera.
¿Eso de quién depende? ¿De las fuerzas de seguridad?
Depende de los intendentes. Depende de cada plano local. Tiene que haber un gran accionar con todo lo que implica el municipio en sí.
¿El Gobierno está improvisando?
Somos unos de los países que estamos en el 10% con un esquema de vacunación que ya lleva más del 10% de la población. La improvisación es un tema de las variables que van surgiendo. Macrón, en Francia, tuvo que dar marcha atrás 32 veces. Merkel lo mismo. ¿Entonces, de qué estamos hablando? El Gobierno no está improvisando.
Esta semana vamos a llegar a 6 millones de dosis aplicadas. Hay una población estratégica de alrededor de 15 millones de personas. Una vez que a esas 15 millones se les de por lo menos una dosis, ¿podremos volver a la normalidad?
Va a cambiar mucho. No tanto en transmisibilidad, sino en cuanto al riesgo de muerte, que es el objetivo fundamental del programa de vacunación. Uno puede tener de nuevo una infección, de hecho la reinfección del presidente demuestra que aún con dos dosis de vacunas se puede infectar nuevamente. El tema es que no va a tener un cuadro grave. Eso siempre y cuando no aparezca una variante que sea mucho peor que la que estamos conociendo.
