El prestigioso sociólogo dialogó con Eduardo Román en la FM Diez57 y analizó el escándalo por el caso Lázaro Báez. El impacto en el gobierno nacional. La actuación de Jorge Lanata. La “farandulización” del hecho en los medios afines al Gobierno
El miércoles por la mañana, durante la emisión de “Pasa de Todo”, por la FM Diez57, Eduardo Román dialogó con el prestigioso sociólogo Marcos Novaro sobre el caso Lázaro Báez, que conmueve a la opinión pública desde el último domingo.
Este intento del gobierno de “farandulizar” el escándalo por el lavado de dinero ¿Crees que es acertado?
Me parece que hay una competencia de relatos. Está el relato de Lanata por cómo hizo la investigación y cómo se presenta la noticia, que la dramatiza al personalizarla, al relatar una serie de historias de vida de Fariña, del financista y los otros involucrados. Por otro lado está la presentación del propio Fariña como una especie de “engañador” sistemático. Se presenta como un astuto de la comunicación. Ahora, en esa competencia creo que el problema es que el relato se va transformando en “socialmente” más distribuido e invade todas las arenas. Porque el tema se tocó en todo tipo de programas de TV y radio. Eso ya de por sí, para el gobierno nacional es un problema. Porque sale de la esfera específica de los temas políticos y se vuelve un tema de vida cotidiana. Sí está el riesgo de que todo quede en nada. Por una cuestión banal de mentiras y versiones donde nada queda claro…
Sí y a la vez haciendo masivo y llegando a gente que en general no se interesa por cuestiones políticas o de interés público, pero que cuando pasa a la farándula, llega al otro público también.
Claro y se sensibiliza porque toca esas historias de vida. Uno escucha ya en cualquier ámbito hablar del tema como si fuera el campeonato de primera división donde están en juego las pasiones, las historias. Además hay una trama casi policíaca, donde todo vuelve a hacerse mucho más carne. Cuando en general se discuten estos temas de corrupción en términos institucionales la gente tiende a aburrirse. Primero que ya se sabe que en la justicia estas cosas no avanzan, es muy difícil probar y todo termina en un enredo. Pero si se vuelve en una historia dramática, donde están las figuras del espectáculo, las historias familiares, las mujeres echando a los hombres de su casa…
Tiene un condimento especial. No le falta nada.
No le falta nada, están las grandes instituciones en juego y la vida de las familias. En ese sentido, la apuesta del oficialismo de usar a Rial para sacarle seriedad a las cosas, va en contra de los intereses del gobierno.
O sea que crees que con la intención de “farandulizar” en lugar de sacar el eje del tema es probable que sea un boomerang.
Me da la impresión que sí, más allá que todo depende de cómo los distintos actores de esta competencia de relatos usen sus argumentos. Creo que Lanata tiene recursos para mantener el tema en agenda. Me da la impresión que el gobierno está perdiendo el pulso que antes tenía para controlar la agenda, incluso la de sus propios medios. Si uno ve Duro de Domar, se filtra la desconfianza. Ahí empieza a desmoronarse la cuestión. Porque el kirchnerismo tuvo un gran mérito en sostener que se lo podía acusar de muchas cosas pero que no era un gobierno corrupto. Lo que va quedando un poco a la luz, es que en verdad, la característica del kirchnerismo es que organizó muy bien la corrupción. Dio lugar a pocos escándalos, comparativamente con el menemismo que era muy desprolijo.
¿Vos crees que estamos ante el final de un ciclo político?
Tantas veces se pronosticó que el kirchnerismo se terminaba, que tiene poco crédito los pronósticos de fin de época. A mí me da la impresión que el gobierno tiene una enorme cantidad de recursos todavía, pero el problema es que los está usando mal y cada vez le cuesta más patear para adelante los problemas. Los vemos con la inflación, son su control territorial del peronismo y el electorado, con las relaciones internacionales, etc.
