La movilización de Ni Una Menos estuvo atravesada por el reclamo de justicia por Agostina Vega. Organizaciones feministas denunciaron fallas en la búsqueda de la joven y apuntaron contra el fiscal Garzón y el ministro Quinteros.
A 11 años de la primera movilización de Ni Una Menos, miles de mujeres y organizaciones sociales se concentraron este miércoles frente al Congreso de la Nación para reclamar contra la violencia de género, en una jornada atravesada por el impacto de los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia, cuyos casos se transformaron en símbolo de una nueva convocatoria.
Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, la movilización volvió a llenar las calles de la Ciudad de Buenos Aires con columnas feministas, organizaciones políticas, centros de estudiantes y familiares de víctimas de violencia machista, que reclamaron justicia y denunciaron la falta de respuestas estatales.
Este año, la marcha estuvo especialmente signada por los asesinatos de Agostina Vega, la adolescente asesinada en Córdoba, y de Dulce María Beatriz Candia, cuyo femicidio volvió a poner en debate la persistencia de la violencia contra mujeres y niñas en Argentina.
Además del reclamo por justicia para Agostina Vega, otro de los ejes centrales de la movilización de Ni Una Menos fue el pedido de jury contra el fiscal Raúl Garzón y la destitución del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, a quienes distintos sectores responsabilizan por presuntas irregularidades en la búsqueda de la joven.
Durante una conferencia de prensa, referentes del movimiento denunciaron fallas en la actuación estatal tras la desaparición de Agostina y cuestionaron la falta de aplicación de los protocolos previstos para estos casos. “Entendemos que se han violado los procedimientos legales que se deben desarrollar frente a la desaparición de mujeres y niñas en nuestra provincia, en nuestro país. No se han aplicado los protocolos de búsqueda inmediata ni el Alerta Sofía”, sostuvo Soledad Díaz, referente del PO-FIT y ex legisladora provincial.
Desde el colectivo impulsan una moción de jury contra el fiscal Garzón y exigen además la salida del ministro Quinteros. “Las pruebas son suficientes para pedir la inmediata remoción de estos funcionarios, para exigir con una movilización masiva este 3 de junio, nuevamente, justicia por Agostina. Ni Una Menos, el Estado es responsable”, expresó Díaz, en un clima marcado por la bronca y el dolor tras el femicidio de la joven.
Desde temprano comenzaron a llegar manifestantes a la Plaza Congreso. Aunque el acto central estaba previsto para las 17, finalmente fue reprogramado para las 18:30, cuando se leyó un documento con críticas al contexto social, económico y político que atraviesan las mujeres y diversidades.
Las imágenes de Agostina y Dulce aparecieron en carteles, banderas y pancartas sostenidas por familiares, amigas y manifestantes que volvieron a exigir políticas públicas concretas para prevenir femicidios.
Uno de los testimonios más conmovedores de la jornada fue el de Lola, una niña de seis años que decidió participar de la marcha después de conocer el caso de Agostina. “Cuando supo qué edad tenía me dijo: ‘Pero es una nena’”, contó su madre, Stefany, quien relató cómo tuvo que explicarle qué es un femicidio.
En las inmediaciones del Congreso también se reunieron familiares de otras víctimas de violencia de género. Entre ellas estuvo la madre de Macarena Sánchez, asesinada en 2024 en Wilde cuando cursaba el séptimo mes de embarazo. “Queremos perpetua ya y que se haga justicia de una buena vez, por mi hija y por todas nuestras hijas muertas”, reclamó.
La protesta reunió a distintos sectores sociales y políticos: organizaciones de izquierda se concentraron sobre Avenida Rivadavia, mientras agrupaciones peronistas lo hicieron sobre Hipólito Yrigoyen. También participaron jubilados que marchan cada miércoles y decidieron sumarse a la convocatoria.
El operativo de seguridad incluyó vallados y custodia policial en puntos estratégicos, incluida la Casa de Córdoba, sobre Callao, en medio de la conmoción generada por el crimen de Agostina Vega.
A más de una década del primer grito colectivo surgido tras el femicidio de Chiara Páez, Ni Una Menos volvió a ocupar las calles con un mensaje que sigue vigente: basta de violencia machista y ni una menos.
